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A raíz del concierto de ayer estuve recordando cosas que me apetece compartir. Como comenté, Maazel ha sido el director de este año del Concierto de Año Nuevo. En los últimos tiempos se hablaba de las tres “M”s para referirse a los tres directores que se han encargado de este concierto con mayor frecuencia en los últimos 15 años: Mehta, Muti y Maazel. Mientras que entre 1990 y 2000 su “hegemonía” sólo se vió rota en ¿dos? ocasiones (Abbado y Carlos Kleiber, creo), en el año 2001 la Asociación Musical de Viena optó por dar un giro a esta situación (muchos dicen que para vender más discos) y ofreció este trabajo a Nikolaus Harnoncourt.

Todos estos recuerdos me hicieron recordar a su vez el comentario que más de una vez escuche sobre la antipatía de este último director hacia Karajan. Y se da la casualidad de que una de mis grabaciones favoritas de música clásica corrió a cargo de “Herbie”: la 6ª sinfonía de Beethoven, del ciclo de grabaciones de Beethoven que realizó en 1963 para Deutsche Grammophon (wiki). Mientras que en el resto de sus interpretaciones tiendo a encontrar una tendencia a la ralentización, para esta pieza concreta hace gala de un brio en la melodía que le da, a mi oido, una sensación particularmente agradable. Seguramente la Pastoral no sea la sinfonía más madura ni compleja de Beethoven, pero es la que más agusto escucho, incluso antes que la 5ª o la 9ª. Y es esa grabación en concreto la que más me atrae. Si alguien escucha esta interpretación, o mejor aún, las sinfonías completas, quizás le resulte interesante comparar con otras aproximaciones a las mismas piezas, como las realizadas por Solti en 1971, o más modernas, como la de Böhm (vale, lo suyo es Mozart, pero es para comparar).

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