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De un tiempo a esta parte viene siendo habitual encontrarse cada vez con mayor frecuencia “adelantos” de los discos, descargables de una u otra manera. Estos adelantos permiten, como aspecto positivo, que los consumidores, que somos los que nos gastamos las pelas comprando CDs, podamos (si así lo elegimos) escuchar el disco completo antes de su salida al mercado. Como aspecto negativo, adelanta tabién el proceso (por otro lado, a día de hoy inevitable) de pirateo de las obras por parte de los grupos organizados que se lucran de forma ilícita.

Lo que muchos calificarían rápidamente de robo por parte de los consumidores empieza a tener sus efectos en muchas discográficas, que antes de la fecha oficial de lanzamiento de muchos CDs los ponen disponibles (eso sí, habitualmente en formato streaming) para que el público juzgue. Este cambio de actitud perjudica fundamentalmente a tres grupos de personas:

  1. Los creadores de bazofia infecta, cuyos productos carecen de ningún valor musical y/o artístico.
  2. Los que ganan dinero por ejercer una labor intermediaria en un sector donde ya no se necesitan intermediarios.
  3. Los “profesionales” que viven de dar su apoyo a los dos grupos anteriores, indicando a la gente qué es bueno y qué es malo, y señalando, por tanto, lo que se debe comprar.

Léase, si cada persona puede acceder a la música que le interese, para formar una opinión propia, antes de decidir si lo quiere comprar o no, a los integrantes de los tres grupos mencionados se les ha acabado el negocio. Yo valoro la opinión experta de las personas con un criterio formado en cualquier campo o disciplina, que utilizo para aproximarme a un hecho de cualquier naturaleza (en este caso musical) desde perspectivas distintas a las que en un principio tengo. Sin embargo, no aprecio que me intenten imponer unos criterios (en este caso musicales) a través de fórmulas publicitarias repetidas ad infinitum, de forma similar a las utilizadas en el campo de la política.

Y ¿a santo de qué viene toda esta parrafada?, os preguntaréis inquietos a la par que emocionados por mis recalcitrantes argumentos. Pues bien, por si alguno no lo sabe, Dream Theater sacará dentro de unos días su nuevo disco, Octavarium. Como adivinaréis, éste ha sido filtrado, y ya se puede obtener de diversas formas. Al parecer, esto no le ha hecho mucha gracia al grupo, que, a modo de protesta, ha cerrado los foros oficiales de la página web del grupo, sustituyéndolos por un contador, indicando el tiempo restante hasta la salida al mercado del disco. Acciones idénticas han emprendido algunos de los componentes del grupo en sus páginas oficiales, mientras que otros lo han incorporado a sus páginas, sin cerrar los foros.

Personalmente, no creo que este grupo entre en ninguna de las categorías anteriormente señaladas, con lo cual no puedo explicarme muy bien su reacción. A falta de conocer más su postura sobre este hecho no puedo establecer ninguna opinión con fundamento, pero la impresión que me deja es de puerilidad (“El foro es mío y me lo llevo porque quiero”). Quizás esté hecho con otra intención, pero ahora mismo sólo me parece una pataleta.

En fin, yo ya he dicho suficiente, que cada uno saque sus concusiones.

1 comentarios.

  1. 1.

    La Respuesta
    Ni que me hubiesen oido. Sacada del foro oficial del Gigantour (en cuya página principal está mi jeta, afortunadamente bastante tapada), he aquí la aclaración de Mike Portnoy [wiki] sobre lo que señalaba ayer mismo:

    This was not done out of…