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Otro concierto más. El útlimo fue hace casi 5 meses (el de Steve Vai), y resulta apropiado que el telonero de ese concierto fuese ahora el protagonista de toda la acción sobre el escenario. Desde donde yo lo vi, Eric Sardinas arrasó en la sala Copérnico el sábado por la noche.

El concierto empezó aproximadamente a la hora programada sin teloneros, y desde el primer momento el sonido fue, otro vez, uno de los puntos fuertes de la actuación. Al igual que la vez anterior, me pareció sorprendente como un batería, un bajo y un guitarrista conseguían un sonido tan lleno. Quizás fuese porque estaba muy cerca del escenario y las pantallas estaban orientadas hacia más atrás (como me hizo ver Edu, que iba acompañado de Mery y Ángel), pero para lo fuerte que cantaba Eric me parecía que se le oía poco. Aparte de eso, con tapones en los oidos (eso siempre), el sonido de cada instrumento era claro y estaba bien ponderado. El bajo tenía una buena presencia, y el sonido de la batería me gustó mucho (especialmente el de la caja). Sólo cuando el batería se le iba el pie con el doble bombo el sonido quedaba algo descompensado.

Nuevamente, la presencia en el escenario constituyó una buena parte del atractivo del concierto. El resto fue la excelente música y el estilo intenso y entregado de todo el grupo. Eric Sardinas explotaba cada poco tiempo con más y más slides, con una técnica y un virtuosismo casi insultantes. Si acaso, se le podría recriminar que a veces se dejó llevar en exceso, ya que era en las partes menos improvisadas donde lució mejor su incríble capacidad como músico. Lo mismo podría decirse de las canciones: canciones como “This Time” (que aparentemente figurará en su próximo disco) o “Texola”, con más partes compuestas que improvisadas, dejaron ver un buen gusto musical, cultivado y con variedad dentro del sonido de blues-rock que le caracteriza.

El concierto tuvo un repertorio bastante extenso, pero sobre todo intenso. A mí se me hizo hasta corto, y no fue hasta que terminó que me di cuenta del dolor de piernas y espalda que tenía de estar de pie todo el rato. Las canciones se sucedían con bastante agilidad, y los rellenos fueron cortos y entretenidos. Eric Sardinas apenas habló (excepto para disculparse al escapársele su cuello de botella en “As the Crow Flies”), pero sí lo hizo su bajo (Levell Price), bastante cortés y simpático. Y coincido en opinión con lo que dijo en un momento concreto: en esa sala había una buen número de bellas mujeres, empezando por Mery, por supuesto ;). Tras la batería, Patrick Caccia también buscó la complicidad del público, citándonos para “colaborar” con él en algunas partes de sus sólos. La actuación musical de ambos acompañantes fue muy sólida, aunque Patrick tuvo algún que otro desliz (pero nada importante).

La actuación tuvo un único encore, aunque por mí podría haber tenido diez más. Eso sí, esta actuación también tuvo su paseo entre el público, y también toco con la botella de cerveza, pero en esta ocasión no prendió fuego a la guitarra. Personalmente agradezco a los artistas con un cierto sentido del espectáculo, incluso cuando no se tiene un escenario con un montaje grande ni nada parecido.

Rozando la medianoche, los cuatro salimos satisfechos para ver a Jenaro y Ana, que se preparan para el día D de Jenaro.

Si es cierto que en Julio vuelven por aquí, yo me apunto a volver a verlos. Entretanto, habrá que estar atentos a la salida de su próximo disco, del que nos ofrecieron un adelanto, y del DVD que también anunciaron.

Y para los que no hayan tenido la suerte de conocerlo, o tengan ganas de más, aquí tenéis un par de videos interesantes:

Video para la revista Young Guitar

Entrevista para JemFest TV

Aparte de eso, hay unas cuantas canciones disponibles en la sección de su discografía en la página web oficial.

1 comentarios.

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  1. 1.

    […] en el concierto de Steve Vai dos años y medio. A pesar de lo dura que fue semana pasada, en la ocasión anterior me quedé con ganas de volver a verlo y quise aprovechar para disfrutar de otro concierto suyo, […]