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Es muy fácil hacer leña del árbol caído, pero es que hay personajes que son capaces de meter la gamba hasta el fondo. Véase el siguiente caso, retratado hace algo más de 20 años y hace un par de añitos, respectivamente:

1985
2005

Como se puede observar, parece que siempre ha sido muy viril y maligno, ya que antes llevaba el pelo largo, cuero y tachuelas y ahora un gorrito (que uno ya no es un melenudo) y maquillaje. Claro que… todos tenemos un pasado. En el caso de este hombre, Thomas Gabriel Fischer, fundador y pilar de Celtic Frost [wiki], lo que hay es un entremedias.

A finales de los 80 el suizo se levantó un día y se dijo a sí mismo:

“¿Cómo podría ser aún más machote?”

“Ya sé. Primero me cardaré el pelo. Después, me pondré una camisa vaquera que deje mi ombligo al aire. Tras eso, me enfundaré en unos pantalones vaqueros tan apretados que hagan que mis testículos se vuelvan a subir. Para terminar, buscaré algún complemento que resalte más mi imagen de super-tío como, por ejemplo, unos guantes de ciclista.”

El resultado fue este:


1988

Y, para hacer juego con su nueva imagen, se rodeó de una panda de hombres que, por lo menos, fuesen tan machos como él:

Pero eso no es todo.

Vosotros pensaréis: “Pero, ¿puede haber algo más?” Y yo responderé entre risas maléficas: “Sí. Oh, sí que hay más”. Porque cuando el señor Fischer terminó su metamorfosis se miró al espejo, y lo que vió era tan sexy a sus ojos que sintió la imperiosa necesidad de plasmar toda su masculinidad en formato audiovisual, en un tributo musical a Marilyn Monroe:


Celtic Frost – Cherry Orchards [04m15s]

Sí, se sujetan las guitarras entre ellos mientras ponen cara de gustirrinín.

La historia completa y más detallada se puede leer aquí, pero la razón de este post es este divertidísimo artículo con los diez momentos más gay de la historia del heavy metal. AVISO: Entre los contenidos de este último enlace figuran imágenes de Cher. Se recomienda visualizarlo con extrema precaución.

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