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Ahora dispongo de otro argumento para mis discusiones políticas al que no se le puede aplicar ley de Godwin, gracias al concurso para ir a Eurovision de este año:

Rodolfo Chikilicuatre también fue elegido democráticamente.

Que conste que no tengo nada contra el ganador en sí. De hecho, hasta me hace gracia alguna versión apócrifa del temita. Como ya dijeron otras personas, no pasa de ser una pequeña gamberrada intrascendente y el concurso de Eurovision ni me va ni me viene. La pena es que aparentemente había alternativas buenas y de calidad para este contexto.

Si alguien se pregunta a qué viene este post a estas alturas de la película, la razón es simple: no quería que nadie pensase que estaba estableciendo algún paralelismo con la política española. Entre los aspirantes a participar Eurovision había menos memos y payasos que en la carrera electoral.

1 comentarios.

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  1. 1.

    Ayer quise dejarte este mismo comentario, pero me dio error y no fui capaz de reproducirlo. Voy a ver si lo consigo ahora.

    Que el javascripy me encantó, es buenísimo. Que la ley de Godwin no la conocía y mira tú por dónde que esta misma semana presencié una discusión en la que más de uno hubiera perdido de inmediato si la hubiéramos aplicado.

    Y lo último, que a mí tampoco me gusta nada el chiki-chiki. El principal motivo es que me da rabia que la gente sea tan borrega. Parece que no tienen criterio para votar una canción que les guste (por mí como si hubiera ganado Coral o cualquier cosa similar), sino que tienen que elegir un producto de marketing que les han metido por las narices con una campaña de publicidad brutal. Los de La Sexta han metido un puñado de millones de euros y la gente, hala, como borreguitos a seguirles el juego. En este país no hay criterio. Ni siquiera malo, simplemente no hay. La gente no quiere pensar.

    Y lo dejo, que me ataco. 😀

    Besos