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Veamos dos casos de los extremos absurdos a los que llegan ciertas personas con demasiado tiempo libre, supongo.

En Bravewords.com se hacían eco de la historia recogida en The Register:

A Swedish man is to receive sickness benefits for his addiction to heavy metal music.

The lifestyle of 42-year-old dishwasher Roger Tullgren from Hässleholm in southern Sweden has been classified as a disability by the Swedish Employment Service, which has agreed to pay part of Tullgren’s salary, and his new boss has given him special dispensation to play loud music at work.

La otra historia se encuentra en Anecdotario del Rock, uno de esos sitios que parecen tener alergia a poner las fuentes del material que recopilan:

[…] la revista Metal Hammer y Biff Byford, cantante del grupo Saxon, han unido sus fuerzas en [una] campaña, llamada Metal Britannia, para conseguir que el heavy metal […] sea reconocido en el Reino Unido como una religión, ya que en el año 2011 se actualizará el censo de religiones en ese país.

Por si alguien tiene curiosidad, la imagen que acompaña a dicho texto se puede encontrar en Freaking News y la noticia la comentaban en Metal Hammer.

2 comentarios.

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  1. 1.

    Oye, ¿dónde ves lo absurdo del asunto? A mí el primer caso me da una envidia… (el otro día me querían cerrar la puerta porque estaba compitiendo con la radio de mis compañeras administrativas a golpe de Rory Gallagher, ¡exijo indemnización!

    Lo segundo es más chorra, pero vaya, visto lo visto y cómo se toman el heavy algunos, ¿por qué no? Una gran liberación para los heavys del Madrid Rock (ahora Bershka, pero ahí siguen).