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Voy a abandonar este espacio un tiempecito para dedicarme a ir de karaoke en karaoke desenmascarando cantantes famosos disfrazados. Estaré especialmente atento a toda chica que venga de una supuesta convención de comida congelada y cante “Who Will Save Your Soul” [03m54s] y “Foolish Games” [03m57s] de Jewel como lo hace la señorita del siguiente vídeo:


Undercover Karaoke with Jewel [06m48s]

Lo mismo también aparece la auténtica Jewel y canta “You Were Meant For Me” [03m43s]. A la vuelta les cuento. O no.

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I Like Big Bots T-Shirt

Y, aprovechando que el Pisuerga para por Valladolid, otra chorrada (en este caso no musical) en forma de diseño de camiseta de propina, descubierta gracias a Alfil:


Fourier… Transform!

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Estrenado ayer mismo: Iron Maiden – The Final Frontier (Director’s Cut) [05m08s]

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Segundo día de festival, con un cartel más a mi gusto.

Habíamos decidido acercarnos a ver Annihilator a pesar del calor y no nos arrepentimos. El Sol brillaba contra el escenario y una máquina echaba agua al suelo para intentar evitar, sin mucho éxito, que se levantase tanto polvo. En esas condiciones tanto el grupo como el público tendríamos que sufrir un poco pero, a la postre, mereció la pena.

Antes de salir al escenario se pudo ver a Dave Padden tras los Hughes & Kettner que tenían sobre el escenario. También se pudo ver como se paseaban las Epiphone Annihilation-V de Jeff Waters pero no fue hasta que el grupo salió al escenario que el público reaccionó. El concierto comenzó con “The Box” y un sonido bueno. Mi temor era que la batería fuese la indeseada protagonista otra vez pero por lo general estaba bien equilibrada dentro del sonido del grupo. De hecho, estaba todo a un buen nivel, al menos desde donde lo escuchamos nosotros, aunque un pelín más de volumen en la guitarra de Waters durante los solos no hubiese hecho daño. El bajo se escuchaba muy bien y tanto la voz como la guitarra de Padden se distinguían bien en la mezcla.

A pesar de lo reducido del concierto todo el grupo pudo lucirse en mayor o menor medida. Los que más brillaron, desde mi punto de vista, fueron Padden y Waters. El cantante acompañó perfectamente con su guitarra al mismo tiempo que no fallaba ni un registro vocal en las canciones. En las pocas palabras que pudo cruzar con el público estuvo correcto, mencionando el calor que hacía, y durante la actuación estuvo bastante activo, teniendo en cuenta que estaba ligado al micrófono. Jeff Waters fue divertido, con gestos y saludos al público, y su forma de tocar resulta espectacular por la aparente facilidad con la que hace todo. En el concierto no recuerdo oírle fallar en ningún punto, incluso en los momentos más complicados.

El repertorio fue una muestra necesariamente corta de la discografía del grupo. Tocaron “Ambush” y “King Of The Kill” (presentada por el propio Waters) antes de “Ultra-Motion”. A pesar de lo reducido de su tiempo consiguieron colocar clásicos como “Set The World On Fire” y “Fun Palace”. Del último disco tocaron “The Trend”, qué resultó ser el previo a “Alison Hell” y el final del concierto. Si tengo la oportunidad de volver a verlos con un repertorio más amplio me apuntaré sin dudarlo.

Tras la actuación de Annihilator decidimos irnos del festival para volver más tarde, refrescados y descansados.

Soufly eran los siguientes que queríamos ver. Habiendo visto a Sepultura y a Cavalera Conspiracy tenía interés por ver como es el grupo de Max Cavalera en directo pero tampoco me iba a pegar por verlo especialmente cerca. Así que nos planificamos para llegar más o menos justos al comienzo de la actuación en el segundo escenario y verlo desde un sitio cómodo, lejos del Wall Of Death que Max organizó en medio del concierto.

A su hora se colocaron sobre las tablas Cavalera y cía. y empezaron un concierto que no creo que defraudase a los aficionados del grupo. Desde donde estaba el sonido era bueno, aunque supongo que la gente más cercana no estaría escuchando mucho más que el bombo de la batería. La guitarra de Max sí estaba algo baja pero tanto el bajista como la guitarra de Marc Rizzo cubrían de sobra el sonido de los distintos temas.

El repertorio incluyó “Blood Fire War Hate”, “Prophecy”, “Back To The Primitive” y “Seek ‘N’ Strike”. La primera versión de Sepultura fue “Refuse/Resist”, con Igor Cavalera (el hijo de Max, no el hermano) a la batería. Fue un espectáculo bastante familiar, ya que Richie Cavalera había salido anteriormente. También hubo un momento para el recuerdo, cuando tocaron los primeros compases de “Walk” de Pantera.

Hubo dos versiones más de Sepultura, “Attitude” y “Roots Bloody Roots”. Esta última fue la penúltima del concierto, que cerraron con una mezcla de “Jumpthefuckup” y “Eye For An Eye”. Si no recuerdo mal, el repertorio incluyó cuatro temas más “Unleash”, “Bloodbath & Beyond”, “Porrada ” y “L.O.T.M.” pero no sabría concretar ahora mismo el orden. De todas maneras, antes de terminar el concierto ya teníamos la cabeza puesta en colocarnos en un sitio decente para el siguiente, en el escenario grande.

Alice In Chains es un grupo que mi hermano tenía bastante más interés en ver que yo. Nunca me llamaron especialmente la atención y, aunque recientemente había estado escuchando bastante “Facelift”, “Dirt” y “Jar Of Flies”, no me resultaban tan interesantes como otros grupos en el cartel.

Puedo decir siendo totalmente sincero que su directo me gustó más que los discos. Puede que no sea algo espectacular pero el concierto estuvo bastante bien. El sonido fue bueno (a una cierta distancia) y las canciones, a pesar de no reconocer muchas de ellas, no estuvieron mal. Si acaso en algún momento pecaron en exceso de lentos pero poca más crítica les puedo hacer. No he escuchado su último disco y no sé nada del “nuevo” cantante (lleva ya unos cinco años con ellos, ¿no?) pero me pareció que lo hacía bien. Para mí el mayor protagonismo lo tiene ahora Jerry Cantrell pero no veo que eso perjudique a la actuación en directo del grupo.

Dada la hora, durante su concierto se fue haciendo de noche, lo que dio un ligero respiro del calor agobiante sufrido durante el día y también empezó a dar un poco más de trabajo a la gente de luces. Respecto a esto Jerry comentó que era su último concierto de la gira europea y que le gustaría dedicar un aplauso a la gente que trabajaba para ellos y había hecho posible cada concierto. Me pareció un buen detalle, que otros tendrían que imitar.

El concierto empezó con “Them Bones”, seguido de “Dam That River”, que fueron de las pocas que reconocí a la primera, junto con las dos últimas “Would?” y “Rooster”. El setlist completo se puede ver en setlist.fm: “Them Bones”, “Dam That River”, “Rain When I Die”, “A Looking In View”, “Check My Brain”, “Again”, “It Ain’t Like That”, “Acid Bubble”, “We Die Young”, “Man in a box”, “Would?” y “Rooster”.

Cuando terminó la actuación nos dirigimos rápidos a buscar un buen sitio para el siguiente concierto, que sí despertaba en mí un mayor interés.

A veces se me olvida cuánto me gusta Megadeth. Afortunadamente sólo tengo que ir a un concierto suyo para recordarlo. Incluso si el sonido frente a la mesa de mezclas es pésimo, con los bombos de la batería aniquilando cualquier rastro de otro sonido, las guitarras a unos volúmenes irrisorios, el bajo desaparecido en combate y la voz totalmente inestable.

Supongo que debí haberme movido para buscar un sitio con mejor acústica pero me lo estaba pasando demasiado bien donde estaba como para moverme. Mustaine y sus chicos, con Ellefson reincorporado a las filas, presentaron un concierto con más de una sorpresa agradable y sobre todo mucho talento. Drover realiza un trabajo cada vez mejor a la batería, seis años después de su incorporación al grupo. A Ellefson apenas le escuché pero pude verle muy activo durante todo el concierto. Broderick es un auténtico monstruo a la guitarra y punto. Dave, que es un guitarrista espectacular, no podría haber conseguido un mejor compañero a la guitarra.

El repertorio estuvo muy centrado en los temas antiguos. Para empezar pudimos disfrutar de “Wake Up Dead” seguido de “In My Darkest Hour”. Evidentemente tampoco iba a dejar de lado su trabajo más reciente así que en el concierto también se escuchó “Headcrusher” para que, a continuación, tocasen una canción que Mustaine compuso “hace unos 20 años”: “Holy Wars… The Punishment Due”. La siguió de “Hangar 18” pero, para nuestra desgracia, no tocaron el Rust In Peace entero. Sí escuchamos “Poison Was The Cure” y “Tornado of Souls” antes de pasar a “Trust”, que fue coreada con ganas. Incorporaron “Angry Again”, que no recuerdo haber escuchado en directo, y no faltó “A Tout Le Monde”, para que el público pudiese volver a cantar. “Sweating Bullets” y “Symphony Of Destruction” se añadieron a la lista de clásicos que nos estaban regalando.

Si tengo que señalar algo que me gustaste menos, aparte del sonido, sería la inclusión de “She-Wolf”, que nunca me ha convencido. En cualquier caso a continuación tocaron “Peace Sells” para injertar, en medio de la canción, “Mechanix”. Un reprise del final de “Holy Wars” firmó el final del concierto. La hora escasa que duró la acuación se me hizo corta, hasta el punto de quedarme un rato mientras el grupo se despedía y la mayor parte de la gente corría a ver a los cabeza de cartel en el escenario principal.

Rammstein presentaron un concierto similar al que hicieron en Madrid a finales del año pasado pero recortado y con alguna variación (en esta ocasión pude escuchar “Du Riechst So Gut”, por ejemplo). A pesar de conocer todas las sorpresas programadas en el espectáculo volví a disfrutar del concierto de los germanos. Aparte de repetir que me parece que Rammstein monta un espectáculo digno de ver, en esta ocasión voy a ser algo vago y voy a limitarme a señalar a la crónica del concierto en el Palacio de los Deportes del 10 de noviembre de 2009 por si alguien quiere saber qué puede esperar si va a verlos en directo.

Las actuaciones del festival se cerraban con Meshuggah, cuyo concierto me apetecía mucho ver.

Empezaron poco antes de la hora prevista e incluso así se veía menos gente que en otros conciertos. Quizás siendo conscientes de lo complicada de su posición los suecos dieron un buen recital de lo que mejor saben hacer. A pesar de las quejas de varias personas de falta de volumen a mí me pareció que el sonido estaba perfecto. Los músicos se oían con claridad y así se mantuvo durante todo el concierto. Por mencionar algo negativo antes de seguir, lo peor fue soportar las luces parpadeando hacia el público durante determinados momentos. Con todo, bastaba con mirar hacia otro lado un rato y tampoco pasaba nada.

La actitud del grupo fue inmejorable. Durante las canciones se les notaba darlo todo en cada ritmo y cada nota. Entre tema y tema Jens Kidman no se marcó grandes discursos pero sí que picó al público lo que pudo, llegando a decir que era “deaf… retarded and probably gay” para animar a la gente a gritar y que él lo oyese.

El repertorio me dejó bastante contento. Salieron con fuerza con “Combustion”, para seguirlo de una de mis favoritas, “Rational Gaze”. De su último trabajo tocaron también “Electric Red” y “Bleed”, que resultó tan impresionante como en el disco. “Stengah” fue un paréntesis antes de volver a los temas del “obZen” con “Lethargica” y la genial “Pravus”. El concierto terminó oficiosamente con “Sane” y “Straws Pulled At Random”, aunque al cabo de un rato volvieron para cerrarlo definitivamente con “Future Breed Machine”. Lástima que no nos regalasen también la Campfire Version de ese temazo 😛 .

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A pesar de las complicaciones de los últimos días y del calor mi hermano y yo pudimos estuvimos entre los asistentes al festival Sonisphere celebrado en Madrid. No he tenido mucho tiempo para hacer la crónica, así que por el momento aquí van las impresiones del primer día, ligeramente abreviadas.

Yo tenía algo de interés por ver a Volbeat y una cierta curiosidad por escuchar a Anathema pero el viernes llegamos cuando ya sonaba el final del concierto de Sôber.

Buscamos un sitio cómodo delante del segundo escenario y, sobre la hora prevista, empezó el concierto de Saxon. Siendo uno de esos grupos de los que no suelo escuchar cosas no tenía ninguna expectativa, ni para lo malo ni para lo bueno, y tengo que decir que me quedé gratamente sorprendido. Hubo varias cosas que me gustaron.

En primer lugar el sonido era más que decente. Estoy seguro que inicialmente a los más alejados el volumen les parecería algo bajo pero desde donde estábamos se podía escuchar sin tapones sin problemas. Además, la mezcla del sonido era especialmente buena. Sin conocer bien su discografía se podían distinguir y disfrutar perfectamente las canciones. Muy en particular, el bombo no se comía el resto de los sonidos ni retumbaba con cada golpe. Se podía oír guitarra, bajo, batería y voz sin que se echase en falta nada.

En segundo lugar, la actuación de todo el grupo fue impecable. Me agradó especialmente la vitalidad del bajista Nibbs Carter y por las ganas de involucrar al publico de Biff Byford. El cantante tuvo un recuerdo para Dio, habló un poco de fútbol (parecía particularmente satisfecho que la selección española ganase a la alemana) y llegó a dejar elegir al público algunas de las canciones que tocarían.

Por último, el repertorio estuvo bastante bien. Biff presentó unas cuantas, empezando por “Heavy Metal Thunder” y seguido de “Dogs Of War”. El ruido de los motores de unas motos sirvió como introducción a “Motorcycle Man”, que tocaron antes de “Live To Rock”, la única del último disco si no recuerdo mal. “747 (Strangers In The Night)” fue una de las que ofreció para elegir al público y acabaron tocando. “To Hell And Back” y “Crusader” precedieron a “Wheels Of Steel”, que contó con toda una parte en la que Byford invitó al público a cantar. De la misma manera los coros de “Denim And Leather” fueron acompañados por el público, que estaba bastante activo a pesar del calor.

Y así fue la actuación de Saxon. Mereció la pena verlo y fue una buena manera de empezar la jornada de conciertos.

El siguiente concierto era el de Porcupine Tree. Apenas había oído nada de ellos y tenía más curiosidad que interés por verles en directo.

Ni me sorprendieron ni me defraudaron. Ellos mismos reconocieron que no eran un grupo heavy y tampoco se presentaron como si lo fuesen pero sí propusieron un repertorio duro dentro de lo que entiendo es su estilo. Un sonido bastante bueno, con guitarras cargadas, riffs pesados y ritmos contundentes que no sonaban mal pero a mí no me llamaron la atención. Quizás les de un tiento en disco pero el directo se me hizo poco interesante, así que antes de que terminase nos fuimos tranquilamente a buscar un sitio medianamente cómo para la siguiente actuación.

Me gustaría poder dar más detalles pero, siendo sinceros, no les presté suficiente atención como para decir mucho más sobre ellos, ni para lo bueno ni para lo malo.

W.A.S.P. es otro grupo que tenía un cierto interés por ver en directo. Blackie Lawless es el único de los miembros originales que sigue en el grupo pero las canciones clásicas siguen estando en el repertorio.

Teníamos un buen sitio pero en cuanto empezó el concierto nos dimos cuenta que el sonido no iba a ser como en el de Saxon. Para empezar el bombo estaba en modo “festival”: cada vez que se golpea tiene que retumbarte hasta la ropa interior. La guitarra de Blackie podría haber sido perfectamente de atrezo (como las “sierras” de los antebrazos del señor Lawless) y el sonido del bajo iba a venía. Con un sonido así y sin conocer bien el repertorio de W.A.S.P. resultó difícil seguir el concierto.

No se puede decir que faltase entusiasmo, ni del grupo ni entre el público, pero la actuación me dejó algo frío. Tampoco es que el setlist fuese malo. Hubo de todo un poco, incluso metieron “Babylon’s Burning”, de su último disco, junto a clásico inevitables (como “I Wanna Be Somebody” o “Wild Child”) y temas fácilmente reconocibles (como “L.O.V.E. Machine”) pero a decir verdad la parte que más me gustó fue el pequeño trozo que interpretaron del “I Don’t Need No Doctor” de Humble Pie.

Me temo que el tema del sonido me incomodó lo suficiente como para que mi impresión del concierto no fuese tan positiva. En cualquier caso parece que la gente lo disfrutó y la actuación del grupo fue bien recibida en general. A pesar de las pintas de Blackie y todo 😛 . Los dos siguientes conciertos eran en el escenario grande así que para allí fuimos, a coger un buen sitio.

El sonido de Slayer era bastante mejor que el anterior, al menos desde donde estábamos. Al bombo de la batería le sobraba un poco de volumen pero tampoco era algo escandaloso. Las guitarras se oían bien y la tocada voz de Araya se podía distinguir dentro de la mezcla. Quizás su bajo quedaba algo enterrado entre todo el sonido, sin llegar a ser un gran problema. Los sólos de Hanneman y King tenían un volumen adecuado aunque yo los hubiese marcado un poco más.

A Araya no se le veía mal, a pesar de sus recientes problemas con el cuello y la voz. Si es cierto que estaba más estático de lo que uno puede estar acostumbrado a verlo pero tampoco estuvo inmóvil. Tuvo unas palabras en un castellano algo cascado que parecieron alegrar a la gente, especialmente la pertinente mención a la final de la copa del mundo. El resto de componentes tampoco se dirigieron mucho al público pero sí estuvieron muy activos. Los guitarristas intentaron aprovechar el espacio en el escenario para moverse de un lado a otro y Lombardo parecía bastante cómodo tras su batería.

Por señalar un punto negativo, el polvo que se levantó por la cantidad de movimiento entre el público impedía respirar bien a ratos, hasta el punto de llegar a ver al día siguiente gente con mascarillas. Claro que hasta cierto punto es normal, teniendo en cuenta los temas que toca Slayer.

El repertorio fue muy parecido al de las otras ediciones del Sonisphere de este año, con alguna variación. Empezaron con “World Painted Blood” y lo siguieron de una mezcla bastante bien pensada de temas de toda su discografía. Escuchar canciones como “Jihad”, “God Hates Us All” o incluso “Mandatory Suicide” resulta interesante pero no se puede comparar a oír “War Ensemble” o “South Of Heaven”. Del “Seasons In The Abyss” tocaron unas pocas, incluyendo el tema homónimo, la que ya he mencionado y “Dead Skin Mask”. Y no faltó “Angel Of Death”, tocado rápido y con la ráfaga de doble bombo extendida por Dave.

Con la noche ya más avanzada el concierto se apoyó más en las luces que no estuvieron mal. Si acaso criticar que el programa de luces le sobraba algo de contraluces y le faltaba algún que otro foco cuando el escenario estaba inundado de luz roja o azul. En ciertos momentos casi resultaba incómodo mirar hacia el escenario o intentar buscar a alguno de los músicos con la vista.

De todas maneras el concierto estuvo muy bien y, por supuesto, repetiría. Aunque casi mejor en una sala.

Faith No More fue una decepción para mí. Cierto es que conozco poco más que el Angel Dust y tenían la papeleta de salir después de Slayer pero el concierto no me gustó nada.

No empezó mal, con una puesta en escena elegante y Mike Patton saliendo al escenario fingiendo una cojera (con bastón y todo) para empezar al concierto. Aunque yo lo oí algo “sucio” tampoco es que el sonido fuese malo. Es simplemente que me aburrió. Al cabo de un par de canciones Patton se me asemejaba cada vez más a un Beavis moreno y engominado y el grupo difuminado frente a los histrionismos del cantante. Las pequeñas charlas del grupo hacia el público como si fuese mexicano me pareció más una metida de pata que algo simpático. Y al final acabamos por irnos.

El día había sido largo y no teníamos interés por aguantar un concierto que claramente no nos estaba gustando. Así que, muy a nuestro pesar, nos volvimos sin ver a Suicidal Tendencies, con vistas a descansar un poco y disfrutar algo más del día siguiente.