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Después de dos años volvíamos a la sala Live! para ver otro concierto de Paul Gilbert en solitario. Nos presentamos a la entrada de la sala poco después de la apertura de puertas y nos encontramos con algo de cola. Al entrar vimos que la mayor retención era para comprar entradas así que, teniendo las nuestras ya adquiridas, pudimos pasar sin mucha retraso. Una vez dentro nos colocamos frente a la mesa de mezclas, aunque tuve que renunciar a ponerme en un sitio perfecto si no quería tapar una cámara que habían colocado. Con todo, pude ponerme delante de una columna y estuve bastante tranquilo.

Sobre las 22:00 salieron al escenario los protagonistas únicos del cartel, con Paul Gilbert subiendo en último lugar. Esta vez no venía acompañado de su mujer Emi, quien normalmente se encarga de los teclados, ocupando su lugar el guitarrista Tony Spinner. Al bajo repetía Craig Martini y en la batería seguía estando Jeff Bowders. Sin mediar palabra pero sonriendo al público el guitarrista empezó el recital haciendo lo que mejor sabe hacer, tocando la guitarra.

No sé si les llevaría mucho tiempo hacer la prueba de sonido pero el resultado no pudo ser mejor. Desde mi posición se oía todo muy bien y a lo largo de todo el concierto no hubo ningún momento que notase el sonido descompensado. La batería estaba a un nivel perfecto, cada golpe se oía nítidamente y el sonido ningún componente pisada al del resto. El bajo tenía un volumen adecuado y un bueno tono, sin estridencias pero sin ahogarse en los registros más bajos. La guitarra de Tony estaba a un volumen necesariamente discreto pero se podía distinguir sin problemas en los momentos adecuados y la de Paul se oía con claridad sin resultar chocante. Los que trabajaron en el sonido esa noche no podrían haberlo hecho mejor.

Por otro lado, la iluminación no fue mala pero tampoco digna de destacarse. La mejor cualidad que podría reseñar es que en ningún momento resultó molesta, manteniendo un tono neutro que no distraía de lo que pasaba en el escenario. Con todo, quedó claro que las luces no era algo en lo que hubiesen pensado mucho a la hora de llevar el concierto y acompañar al repertorio.

Desde la última ocasión que pudimos ver al guitarrista ha sacado dos disco con su nombre: uno excelente en colaboración con Freddie Nelson llamado “United States” y otro igualmente bueno bajo su nombre, “Fuzz Universe”. De este último tocó varios temas, empezando por “Fuzz Universe” y seguido por “Olympic”. Antes de este segundo tema Gilbert dedicó unas pocas palabras al público que, en líneas generales, estuvo algo espeso. A pesar de esto los conciertos de Paul Gilbert siempre resultan entretenidos. Como digo siempre que hablo de Gilbert en concierto, se nota que le gusta tocar, que se divierte en el escenario y eso es contagioso.

Para mi deleite el repertorio incluyó un par de temas del “United States”, siendo el primero “The Last Rock And Roll Star”. En él pudimos ver que Tony no sólo cumplía bien las tareas de acompañamiento, sino que manejaba a la perfección su cometido como cantante. A lo largo del concierto hubo más de un tema cantado, incluyendo varias versiones como “Rock Me Baby” de B.B. King. Tony y Paul se fueron turnando para cantar y a lo largo del concierto improvisaron alguna que otra batalla de guitarras con su buena medida de blues. Incluso llegaron a combinarlo todo, teniendo batalla de licks en los que al mismo tiempo cantaban la melodía y, en otro momento, llegaron a estar espalda con espalda intercambiando frases de guitarra.

También hubo hueco para incluir algún tema de Racer X, empezando por “Scarified”. Como siempre, resulta impresionante ver una composición así ejecutada a la perfección. Aunque Craig Martini tenía un lugar discreto en este tema se volvió a ver por qué Gilbert se lo lleva de gira. De discos en solitario anteriores al que justificaba la gira cayeron pocos temas pero al menos pudimos escuchar “Norwegian Cowbell”, aunque debo reconocer que en este caso concreto eché en falta la aportación de Emi.

“Will My Screen Door Stop Neptune” fue seguida sin interrupción por “Green-Tinted Sixties Mind”. Tony cantó muy bien las líneas que Eric Martin habría cantado si hubiese sido un concierto de Mr. Big y al escuchar la canción eché algo de menos el pequeño guiño que otras veces ha hecho de tocar algunos compases de “To Be With You”. En el fondo sólo espero que eso signifique que tras la salida al mercado del próximo disco del grupo vuelvan a salir de gira y Paul sienta que ya tendrá tiempo para tocar ese y otros temas.

El concierto fue bastante intenso y sobre el escenario debieron pasar bastante calor, lo que obligó a Gilbert a parar un instante para tomar agua. Se lo tomó con calma y se permitió bromear diciendo que “tocaba la guitarra rápido pero elegía beber agua lento”, poniendo voz de anuncio y diciendo la marca de la botella que estaba disfrutando. El evento tuvo pocas paradas y temas como “Technical Difficulties” y “Paul vs. Godzilla” se sucedían con breves introducciones para que los músicos tomasen algo de aliento.

Una de las sorpresas de la noche fue la canción que Paul presentó como una composición de un guitarrista de los setenta y que, por lo tanto, no podía ser suya. Apuntó también que era de un gran guitarrista, mejor que él, antes de empezar con “Roundabout” de Yes. La canción fue bien recibida y se acompañó de un vídeo reproducido en una matriz de puntos de luz (no tengo ni idea de cómo se llama) que decoraba la parte trasera del escenario. Si bien las luces, como decía, no fueron especialmente atractivas, ese complemento visual realzó el tema.

El momento de protagonismo de Jeff llegó con “Batter Up”, aunque a lo largo de todo el concierto destacó por su solidez a la batería (no recuerdo ningún fallo en toda la noche) y Paul llegó a intercambiar con él algunas frases con sus respectivos instrumentos. En este caso también es fácil ver por qué año tras año acompaña a Gilbert en sus giras.

La siguiente versión del anoche fue una interpretación muy particular de “Light My Fire” de The Doors. Paul la presentó como una canción que le gustaba mucho, tanto por las melodías como por que se pueden hacer solos interminables sobre ella, y se dedicaron un buen rato a demostrarlo. Después explicó que normalmente en ese punto harían la salida en falso para volver a salir al cabo de un rato pero que prefería seguir tocando.

Así pues, el concierto continuó con “Propeller”, la última canción del “Fuzz Universe” de la noche, y siguió con una divertida versión de “I Want To Be Loved” the Muddy Waters. Lo cierto es que todas las versiones resultaron muy entretenidas, con ese punto que caracteriza la forma de tocar de Gilbert. “Little Wing” de Hendrix fue la penúltima versión que incluyeron en el repertorio y precedió a una interpretación de “Down To Mexico” en la que el público fue el único acompañante a la voz y la guitarra de Paul.

“I’m Not Addicted” fue la otra canción del “United States” que tocaron y me pareció una muy buena elección para el directo. Por desgracia, el concierto tenía que terminar y el grupo se despidió con una versión de “Go Down” de AC/DC tras la que saludaron al público, repartieron algunas púas y baquetas y se retiraron. A salida compré algo y me hice propósito de volver a verlo actuar las veces que pueda.

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