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Aunque en la entrada figuraba que el concierto iba a celebrarse en Joy Eslava ya estábamos prevenidos que el evento se había trasladado a La Riviera. Tras haber disfrutado de la experiencia acústica en el conciertazo de Airbourne y el espectáculo de Down el cambio no me hacía mucha gracia pero tampoco se podía hacer nada al respecto.

Ya que el cambio se había producido para dar cabida a más asistentes salimos con algo de antelación para colocarnos en la file para entrar. La espera no fue demasiado dura y pudimos acceder al recinto sin demasiadas complicaciones. De hecho nos pudimos situar relativamente bien, donde pudiésemos ver el escenario y escuchar (con tapones) sin taparle la vista a nadie.

A Red Fang no les tenía demasiado ubicados. Había escuchado con gusto un par de temas suyos pero no tenía ninguna expectativa de su actuación. De un tiempo a esta parte me parece que es casi la mejor manera de ir a un concierto. Al igual que me pasó con Svölk en el concierto de Annihilator, la media hora de stoner rock con la que comenzó la tarde resultó entretenida.

Su concierto empezó con “Hank Is Dead” y un sonido sorprendentemente bueno. No puedo decir que fuese perfecto pero al menos se podían reconocer y seguir temas como “Throw Up” y “Malverde” sin los típicos problemas de la sala en cuestión. Algunos comentarios después del concierto apuntaron a que quizás el volumen no había tenido un nivel tan exagerado como el que suele tenerse y eso le había dado una mejor definición. Si es el caso, y es una teoría verosímil, a mí que me apunten para conciertos en sala más bajitos.

Es más, tendría un cierto interés en volver a escuchar “Wires” en una sala de un aforo limitado pero con el sonido bien calibrado. Supongo que no será muy conveniente para un grupo/músico tocar salas y que el circuito de festivales o las giras de otros grupos a veces serán la única manera de salir de gira pero en ciertos contextos el sonido se ve tan perjudicado que no se disfruta y la imagen que se da sale perjudicada.

De todo lo que tocaron lo que me resultó más familiar fue “Prehistoric Dog”, por haber visto el vídeo en alguna ocasión anterior, que cerró el concierto tras “Into the Eye” y “Sharks”. Como era de esperar, el programa de luces fue muy sencillo y lo suficientemente discreto como para no distraer de una actuación sólida.

Para mí, la media hora estuvo bien aprovechada, yendo quizás un poco de menos a más y consiguiendo que el público quedase bastante satisfecho. Mientras retiraban sus instrumentos del escenario me hice nota mental de dedicarles algo de tiempo y prestar atención si les vuelvo a pillar cerca.

Tercera vez que veía a Mastodon, después de verles abriendo para Metallica del 2009 y en el Sonisphere del año pasado, y ya iba siendo hora de disfrutar de un concierto suyo en condiciones.

Claro que las condiciones podrían haber sido mucho mejores, teniendo en cuenta el cuidado especial que tiene la producción de sonido de este grupo y la acústica a la que se iba a enfrentar, en comparación con la de la sala que venía en el ticket. Aunque también es cierto que una de las ventajas de tener expectativas bajas es que es más difícil ser decepcionado. Por lo tanto, el comienzo del concierto con “Dry Bone Valley” y “Black Tongue” no supuso una sorpresa sonora.

Sí puedo apreciar el esfuerzo que se haría desde la mesa de mezcla a lo largo del concierto de mejorar el sonido pero temas como “Crystal Skull”, “I Am Ahab” o “Capillarian Crest” —más escuchados por ser de trabajos anteriores— todavía se verían perjudicados. Habría que preguntar a alguien que no tuviese mucha familiaridad con el grupo y sus temas, a ver qué impresión le dio el sonido.

El ritmo general del concierto fue bueno. El grupo no se mostró muy comunicativo, algo que quizás enfrió un poco el ambiente, pero creo que hicieron bien en ir abordando la selección de canciones que traían preparadas sin retrasos innecesarios. Encajaron “Colony of Birchmen” y “Megalodon” antes de volver a su último disco con “Thickening” y “Blasteroid”.

La intensidad con la que fueron interpretados varió bastante entre componentes del grupo. Hinds hizo un trabajo adecuado a la guitarra pero le costaba más cantar. Kelliher, igualmente correcto, parecía tener que centrarse sólo en su guitarra y procuró ceñirse a esa tarea. Si bien Sanders se mostraba más activo sobre el escenario y tocando el bajo me costó un poco apreciar su trabajo al micrófono. Y creo que Dailor dio la talla cantando al mismo tiempo que cumplía su cometido tras la batería. Sí es cierto que, en general, las voces no lucieron tanto como en sus discos pero nuevamente creo que partían con cierta desventaja.

Parte del trabajo de trasladar los temas de un disco a un directo consiste en saber qué elementos se pueden incorporar al sonido en vivo y cuales son sólo para la mesa de producción. El inconveniente de tener una producción elaborada es que esta tarea se complica y, a mi entender, Mastodon ha ido aportando más valor de producción con cada disco. De The Hunter, el último hasta la fecha, tocaron nueve temas, intercalados con canciones de discos anteriores como “Sleeping Giant” y “Ghost of Karelia”, y en ellos a veces se echó en falta la nitidez y el equilibrio que tiene su sonido.

No digo que no me gustase escuchar “All the Heavy Lifting”, “Spectrelight” o (una de las que más he oído) “Curl of the Burl” pero sí puedo decir que el sonido de “Bedazzled Fingernails”, que es un tema duro pero con melodías y progresiones definidas, no lució tanto como el de otros como “Circle of Cysquatch”, más rítmico y saturado.

De las luces no tengo mucho que decir. Es un trabajo que a veces no es apreciado en su justa medida, quizás porque muchas veces tampoco se le da la importancia que debería tener, y en este caso creó que se realizó de manera discreta y sin perjudicar al público, algo que no ocurre siempre.

El repertorio de la última parte del concierto volvió a repasar temas de su archivo discográfico como “Aqua Dementia” y “Crack the Skye”, llegando a su primer álbum, Remission, con “Where Strides the Behemoth”. La familiaridad con estos temas animó un poco el ambiente y clásicos de este grupo como “Iron Tusk”, “March of the Fire Ants” o el conocido “Blood and Thunder” fueron recibidos con más ganas.

Curiosamente, decidieron cerrar el concierto cantando “Creature Lives” con “Red Fang” subidos al escenario y acompañando en las voces. Aunque a más de uno le pareció una manera poco adecuada de cerrar el concierto a mí no me desagradó y hasta me pareció simpático.

Sí es cierto que el concierto tuvo algunas pegas, algunas por la sala y otras por el grupo, pero creo que repetiré si tengo la oportunidad.

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