.

Hace unos días me pasaban el enlace a un artículo en Lovecraft eZine —de título como el de esta entrada— donde el autor, Benjamin Welton, expone su experiencia y punto de vista personal sobre la relación entre la obra de H. P. Lovecraft y la música metálica. Sin proclamarme un experto en ninguno de las dos materias, sí me atrevo a decir que los caminos de Cthulhu son inescrutables.

Mis primeros recuerdos de Lovecraft están asociados a La llamada de Cthulhu y Posesión Infernal, y más tarde a vídeo-juegos: Alone in the Dark, Shadow of the Comet, Quake, … Ah, ¿hace cuánto que no juego en el E1M8? Aunque puestos a rememorar, ¿cuántas partidas echaría en DM6 con EstepBot? Good times.

Portada de La llamada de Cthulhu, vista en Taringa.

En fin, que me voy por las ramas. La cuestión es que en el artículo se señala la influencia de esta mitología en la música, con especial prevalencia en el heavy metal y derivados. De hecho, señala una recopilación parcial de obras inspiradas por el universo creado por Lovecraft con más de una entrada evidente y otras no tanto. Hasta aparece Vangelis, a quien mencionaba hace algo menos de un año.

Las menciones a Cthulhu en esta página no son abundantes, con lo que tampoco puedo decir que la relación entre música y Lovecraft esté muy presente en mi experiencia, aunque sí diría que es innegable. Quizás debiera explorarla un poco más.

.
Exodus - Blood In, Blood Out [00:04:01]

.

No es al primera vez que menciono a Emerald Guitars, habiendo echo nota de su guitarra dragón hace seis años. Sin embargo, hasta la fecha no había visto el resto de su catálogo principal:

Principalmente son guitarras y bajos, y el híbrido de harpa los saca de la categoría de sólo fabricantes de guitarras sin más. De precio no me parecen especialmente baratas y, de poder permitírmelo, probablemente me hubiese decantado antes por una The Blade de Composite Electronics, aunque no es acústica y parece que ya no se fabrica. Con todo, puestos a comprar una guitarra acústica sí que estaría bien que fuera de fibra de carbono.

.
Busta Rhymes - Gimme Some More [00:02:53]

.

Aunque Matt Brailsford dejó un vídeo de su servidor integrado con Spotify en carcasa retro [01m27s] allá por febrero de este año, yo no me he enterado de este peculiar proyecto hasta que le han dado algo de atención en CNET.

Las “tripas” del cacharro está ocupadas por una Raspberry Pi, un lector NFC y un pequeño amplificador. En la Raspberry Pi la salida de audio va al amplificador, que está controlado por el potenciómetro de volumen de la carcasa, mientras que sus pines GPIO están conectados a micro-interruptores pegados a los botones de control de reproducción.

El software de la placa es una versión adaptada de MusicBox, que ya tiene integración con Spotify, con unos módulos hechos a medida tanto para reconocer las pulsaciones de los botones como para la lectura de etiquetas NFC. Las cintas sólo actúan como recipiente de dichas etiquetas, identificando cada una una lista de reproducción en particular.

El resultado no deja de ser una curiosidad, aunque ingeniosa.