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Steven Wilson - Pariah ft. Ninet Tayeb [00:04:38]

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Es bastante habitual que suela apuntar por aquí alguna que otra guitarra. No es tan frecuente que hable de bajos, a pesar de tener exactamente el mismo número de bajos que de guitarras: concretamente uno. Sin embargo, hace unos días vi el anuncio de un bajo con el sello de Rex Brown fabricado por Warwick que me llamó la atención aunque inicialmente fuera por la participación de este músico en Pantera.

Como dicen en no treble, Rex Brown presta su firma a dos modelos, uno de gama alta y otro más barato. Ambas versiones tienen cuerpo de alnus basado en el modelo Reverso, que tiene una forma asimétrica y un cuerno superior extendido, y cuello de arce. En ambos casos el diapasón es de palisandro con un radio de 20″ (50.8mm), 24 trastes tipo jumbo y decoraciones plateadas, incluyendo una calavera en el traste duodécimo. La escala de los dos modelos es de 34″ (863.6mm).

Ambas variantes incorporan un preamplificador de dos bandas y están equipadas una pastilla Active EMG X P para la posición del cuello y una Active EMG X J para la del puente. Pueden cambiar entre activas y pasivas con el push-pull de la primera perilla, que actúa también como control de volumen. La segunda perilla controla el equilibrio mientras que la última está conectada a un potenciómetro concéntrico para controlar agudos y bajos.

Warwick Rex Brown Signature Custom Shop.

El primero, etiquetado como Warwick Rex Brown Signature Custom Shop, se fabrica en Alemania con una cubierta de 3/8″ (9.525mm) de arce acolchado AAAA y clavijero a juego del mismo material. La cejuela es una Just-A-Nut III de latón y el cuello, que tiene puntos iluminados en el lateral para marcar la posición de los trastes, tiene una juntura al cuerpo oculta. Los trastes son de plata alemana y existe la variante sin trastes, aunque no sé si ésta mantiene los puntos iluminados laterales. El cuerpo tiene un acabado Burgundy Blackburst Transparent High Polish y el preamplificador que incorpora es de Warwick, al igual que el puente de latón y las clavijas (metálicas en este caso). Todas las piezas tienen un acabado de cromo satinado. El precio en el anuncio es de $5,999.

Rockbass Artist Line Rex Brown 4.

El segundo, denominado Rockbass Artist Line Rex Brown 4 se diferencia del anterior en algunos aspectos, como la fijación neck-through del mástil al cuerpo, la chapa de arce flameado AAA o el acabado negro del clavijero con el logo de la marca (una W) pintado en acrílico. También hay diferencia en los materiales de ciertas piezas: la cejuela es de Tedur (un polisulfuro de fenileno lineal) y los trastes de bronce. Por otra parte el puente no es de latón como en el modelo anterior y el preamplificador de dos bandas en este caso es un MEC. Aunque una de las opciones de acabado del cuerpo es la misma que en el caso anterior la apariencia es muy distinta, y existe la variante en color negro sólido. El precio que figura para este modelo es de $1,837.

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Madonna - Like A Prayer [00:05:37]

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El título de esta entrada está sacado directamente de un artículo en hypebot titulado Tupac, The Conjuring and How Litigation Meets Fiction: "It’s A True Story…Except For The Part I Made Up", publicado originalmente por Stephen Carlisle en la página de la Universidad de Nova Southeastern (institución ubicada en Davie, Florida, EE.UU.). En dicho texto se mencionan varios casos de autores de textos que describen hechos presentados como reales pero sobre los que quieren ejercer derechos de propiedad intelectual:

Más allá de la cuestión candente de las «noticias falsas», dos polémicas recientes resaltan la importante distinción entre lo que es real y lo que es ficción: es mucho más fácil demandar por infracción de derechos de autor si te lo has inventado.

Primero está la denuncia sobre la serie de películas «The Conjuring» [N. del T.: en España se conocen como «Expediente Warren»]. En esta, el Demandante está denunciando por los supuestos derechos exclusivos para contar la historia de los no-ficticios investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren. Sin embargo, si las historias son verídicas serían hechos e históricos, sobre los que nadie puede reclamar derechos de autor. Para esquivar esto, el Demandante dice ahora que los Warren le «mintieron» sobre sus hazañas. Dado que las historias estarían «inventadas» serían, por tanto, «ficción» y eso haría que los hechos descritos en ellas pudieran estar sujetos a derechos de autor.

[N. del T.: En el parrafo anterior, la fuente de los datos presentados se señala como este artículo de Hollywood Reporter.]

Por los mismos derroteros va la denuncia contra la película biográfica sobre Tupac Shakur, «All Eyez On Me». El Demandante denuncia que la película infringió los derechos de autor de una serie de artículos que escribió sobre el fallecido rapero para la revista Vibe y que fueron publicados en los años 90. De nuevo, tenemos el mismo problema. Si lo que se publicó en Vibe es cierto y fáctico, entonces cualquiera puede utilizar dichos hechos, aunque no la expresión de los mismos [N. del T.: en este caso, los textos]. Así que el Demandante tiene que confesar uno de los mayores tabús del periodismo: «”Aunque parte del contenido de estos artículos es fáctico, algunas porciones del artículo fueron alteradas o embellecidas por el Demandante”, dice la denuncia.» En concreto: «”De hecho, el nombre y persona de ‘Nigel’ en la Obra Original fueron creados específicamente por el Demandante sin la autorización o el fomento de Tupac Shakur,” escribe el abogado de Powell. “Este personaje ficticio de Nigel era la versión adornada de un personaje real que era central a la narrativa de los artículos del Demandante. Este personaje ficticio fue copiado y pegado en la película del Demandado para hacer el mismo personaje y papel esencial en la Obra Infractora que hizo en la Obra Original”».

[N. del T.: En el parrafo anterior, la fuente de los datos y los textos citados se señala como este otro artículo, también de Hollywood Reporter.]

Bueno, este es un conveniente juego de «te pillé».

Especialmente en el caso de «The Conjuring». La mayor parte o el mayor atractivo de la película es que los eventos son «ajustados a los hechos» y «ocurrieron realmente». Así que, ¿es permisible presentar claramente los hechos de la historia como «verídicos» pero, cuando alguien copia estos hechos, saltar y decir «Es una historia verdadera, menos las partes que me inventé»?

El bloque anterior es una traducción del principio del texto de Stephen Carlisle, que recomiendo leer si se quiere saber un poco más sobre estos casos y algunos que otros similares.

Imagen de la película «All Eyez On Me» vista aquí.

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Paul Butterfield Blues Band - Driftin' Blues (Monterey 1967) [00:04:44]