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Recuerdo que hace unos años a alguien se le ocurrió coger unos CDs y «cocinarlos» en un microondas, capturando algunos momentos del experimento en unas imágenes que pusieron en Twitter. No sé qué clase de equipo utilizaron para tomar las instantáneas pero estoy casi seguro que no estaban equipados con una Phantom v2511, que es lo que usaron los Slo Mo Guys para grabar un CD girando a unas 80000 rpm.

Para conseguir esas velocidades engancharon un CD a un motor de un aspirador Dyson controlado por un autotransformador variable. Para poder grabar a más de 170000 fotogramas por segundo, redujeron la resolución de la imagen de la captura a 384px × 256px. El resultado, ampliado, tiene este aspecto:

Fotograma de una grabación a 170600 FPS de un CD girando a unas 80000 rpm.

Publicaron el montaje del vídeo de todo el proceso [08m35s] hace tres años y sólo lo saco a relucir ahora porque este fin de semana colgaron otro donde repetían el experimento, esta vez girando vinilos hasta desintegrarlos [16m06s]. El único cambio en la equipo utilizado parece ser la Phantom v2640 con la que grabaron a 12500 FPS, obteniendo imágenes como esta:

Fotograma de una grabación a 12500 FPS de un LP girando a unas 80000 rpm.

For Science!

No sé qué será que estos días me fijo tanto en maneras de «aprovechar» LPs, como la guitarra de vinilos de la semana pasada.

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Un mes atrás apuntaba para leer el artículo “Vinyl’s great, but it’s not better than CDs“. El título resume eficientemente el contenido del texto pero le ocurre algo similar a lo que me pasó con mi pequeña entrada reciente sobre φ: explicar algo que parece de sentido común o que se puede sintetizar de forma reducida no produce necesariamente en un texto corto.

Lo que me gusta del artículo es que ofrece argumentos con una lógica —a mi entender— sólida y hechos contrastables en lugar de opiniones, expertas o no. Tampoco pretende argumentar en contra de los vinilos pero sí aclarar o desmentir el origen de ciertos mitos respecto al sonido de los mismos:

Ya que los CDs se apoyan en el muestreo de una señal analógica original siendo grabada, tienen algunas limitaciones de frecuencia. Mientras que los vinilos, en teoría, codifican una onda de sonido suave, los CDs muestran esa sonido de audio en diversos puntos y luego juntan esas muestras. “Por muy alta que sea la frecuencia de muestreo”, escribió en su día Eliot Van Buskirk de Wired, “nunca podrá contener toda la información presente en la surco analógico.”

Eso es cierto. Los CDs funcionan cogiendo un montón de muestras de una onda de sonido fuente y concatenándolas. Pero esta crítica es engañosa por dos razones. Por un lado, la impresión sobre vinilo no está libre de errores y [por lo tanto] el surco analógico de un disco determinado [tampoco] es una replica precisa de la onda de sonido registrada en el master, y en mucha medida debido a fuertes limitaciones en las frecuencias altas y bajas. Es verdad que los CDs no pueden replicar la onda completa en un master en todos los casos (actualización: en muchos casos, el teorema de Nyquist-Shannon implica que sí pueden) — pero tampoco pueden los vinilos.

Recomiendo leer el resto del artículo. Me recordó un poco también al argumentario sobre las descargas musicales a 24/192, que disfruté bastante.

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Visto en Twitter: