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Está más que claro que los parecidos razonables que yo veo normalmente no lo son tanto. Comentaba con mi amiga Ana que Brock O’Hurn tiene un aspecto mezcla entre Jake Gyllenhaal (de cara) y Jason Momoa (de cuerpo). Ella cree que está mejor con el pelo recogido pero, como tiene tendencia a hacerse los moños que le hicieron popular y esa moda no es de mi agrado particular, yo digo que mejor se deje el pelo suelto.

Supongo que no es una discusión muy relevante ya que si ves a alguien caminando así, a lo Jared Leto hipertrofiado, probablemente llame la atención independientemente de cómo lleve el pelo:

Brock O’Hurn vagando por Venice. Fotografía vista en Instagram sin atribución.

No sabría decir qué modelo de guitarra lleva aunque parece una Yamaha, por el logotipo que se intuye en el clavijero. Claro que tampoco he sido capaz de identificar la que lleva Milla Jovovich en unas fotografías de Mark Seliger y eso que el logotipo parece bastante distintivo, así que vaya usted a saber.

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El año pasado hice algunas representaciones minimalistas de escalas sobre un diapasón de guitarra, primero aisladas, como una de blues en La mayor y menor, y luego superpuestas en una especie de mapa de calor. Programé un objeto en JavaScript que, como buen ejercicio de sobre-ingenierización, permite representar en HTML y/o SVG un cordófono definido por un número de cuerdas arbitrario (al igual que la entonación y el número de trastes de cada cuerda) y marcar sobre dicho objeto notas, intervalos o escales de forma idempotente o aditiva.

No llegué a publicar el código, que además está comentado con JSDoc, porque sólo se trataba de un divertimento personal. En algún momento me plantee si me serviría como impulso para replantear el mezclador de escalas que programé hace más de una década.

Evidentemente, no es una idea especialmente original y por eso no me sorprendió encontrarme en Hacker News con Scaler, una herramienta para crear esquemas de escalas en una guitarra.

Esquema de un blues en La, según Scaler.

Estoy de acuerdo con algunos de los comentarios sobre el exceso de información visual inicial pero estoy seguro que se le puede sacar partido.

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Si uno busca imágenes de tamaño aceptable de Мiліца Йовович con una guitarra — y, francamente, ¿qué razón habría para no hacerlo?— es probable que salga, erróneamente, su fotografía con una mandolina y, con más propiedad, varios fotogramas e imágenes promocionales de Dazed and Confused.

Lo que me ha costado más identificar es la procedencia de los siguientes resultados que obtuve:

Las tres fotografías anteriores parecen ser de Mark Seliger y debieron ser tomadas hace unos veinte años, algo que he podido saber gracias a la web oficial de Jovovich.

La primera salió en un artículo en el número de diciembre de 1999 de la revista US y la segunda pertenece a la misma sesión de fotos, según las noticias de enero de 2001 de la web oficial citada, aunque por alguna razón parece ser la imagen especular de la original. La última también se encuentra en el archivo de la misma web, con la etiqueta Maxim: Girlfriend of the Day (US) May 2002. Parece evidente que salió de la misma sesión fotográfica, tanto por la atribución de la autoría de las fotos como por el estilismo en general.

Lo que no he sabido identificar es la guitarra con la que posa. Mi conocimiento de guitarras acústicas es aún más limitado que el de eléctricas y ni siquiera reconozco el símbolo en el clavijero.

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Gibson ha empezó el año dando algún que otro paso cuestionado en algunos círculos. Su decisión de no participar en NAMM 2018 sorprendió, para bien y para mal, casi tanto como el diseño de la Modern Flying V, un modelo de $4499 de la línea Custom que presentaron oficialmente en el CES. No digo que la guitarra no lo valga, sólo que a mí no me llama especialmente la atención. Entre sus modelos con diseños más convencionales, la semana pasada anunciaron la Lzzy Hale Explorer Dark, con un precio de «sólo» $2299.

El cuerpo es de caoba con un acabado brillante de laca de nitrocelulosa y bordes de siete capas. El cuello también es de caoba y tiene un perfil estilo Slim Taper que asumo será del tipo 30/60 que describen en este foro. El diapasón tiene un radio de 12” (≈305mm) y es de Richlite, un material compuesto por celulosa y resina fenólica que (supongo) será similar al del diapasón de la Epiphone Jeff Waters Annihilation II Flying V, con una anchura que va desde las 1.695” (≈43.1mm) de la cejilla de Tektoid (grafito) negro hasta las 2.260” (≈57.4mm), 22 trastes criogénicamente tratados de tamaño medio y decoraciones rectangulares de nácar. La juntura entre diapasón y mástil es de una capa negra que cubre el borde de los trastes. El hueco para el ajuste del alma de la guitarra tiene una cubierta con la firma de la cantante y guitarrista.

La escala es de 24.75” (628.65mm), y los calibres de las cuerdas son .009”, .011”, .016”, .026”, .036” y .046”. Las clavijas son Locking Mini Grovers con botones negros mientras que el puente es un Tone-O-Matic con stopbar, todo de aluminio aunque el acabado es dorado, igual que el del golpeador, las cubiertas tanto de las pastillas '57 Classic (cuello) y '57 Classic Plus (puente) como del jack y el de las dos perillas de volumen y la de tono. El selector de pastillas tiene la punta negra.

Y como una imagen vale más que mil palabras, he aquí unas cuantas fotos promocionales:

Gibson Lzzy Hale Explorer Dark (SKU DXLZ18EBGH1).

Viendo que el vídeo de presentación con Hale [02m08s] no da más detalles de la guitarra me cuesta defenderla frente a otras, incluso ciñéndome al mismo fabricante. Por ejemplo, la Explorer Elite cuesta $550 menos y, por las especificaciones, las únicas diferencias son que el diapasón es de granadillo cocido con decoraciones acrílicas, el cuerpo es de color cereza envejecido y el golpeador es blanco. Las pastillas son distintas, unas Burstbucker 2 y 3 que en estos momentos no sirven en su tienda oficial, pero su precio es normalmente el mismo que las '57 Classic en todos los puntos de venta donde las he encontrado. Según se puede leer en en la página de Gibson, la diferencia entre unas y otras se reduce fundamentalmente a que las bobinas de las Classic están equilibradas y las Burstbucker no.

Mirando entradas anteriores, la última vez que me fijé en una Gibson era por la persona que la estaba usando más que por la guitarra en sí: recientemente en el concierto de Metallica y hace un par de años hablando de pornografía con guitarras. No creo que sea indicativo de nada más que mis preferencias y perspectivas, pero ahí queda.

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Entre los contenidos que tenía marcados como “para cuando tenga tiempo” estaba una reseña en Hacker News a un curso de introducción a la guitarra de Coursera. Y, como he aprendido a hacer, he mirado entre los comentarios para ver alguna opinión más. Como en otras ocasiones, me he topado con algo interesante:

Justin Guitar es la página de Justin Sandercoe, un guitarrista criado en Tasmania y afincado en Londres, en la que pone a disposición de quien tenga una conexión a Internet cientos de clases de guitarra, totalmente gratuitas y sin necesidad de suscripción. Evidentemente no sustituyen a las lecciones que uno puede recibir en una escuela o de un profesor particular, pero sí pueden resultar de ayuda.

Ale, una excusa menos para coger una guitarra y divertirse un rato.