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Es bastante habitual que suela apuntar por aquí alguna que otra guitarra. No es tan frecuente que hable de bajos, a pesar de tener exactamente el mismo número de bajos que de guitarras: concretamente uno. Sin embargo, hace unos días vi el anuncio de un bajo con el sello de Rex Brown fabricado por Warwick que me llamó la atención aunque inicialmente fuera por la participación de este músico en Pantera.

Como dicen en no treble, Rex Brown presta su firma a dos modelos, uno de gama alta y otro más barato. Ambas versiones tienen cuerpo de alnus basado en el modelo Reverso, que tiene una forma asimétrica y un cuerno superior extendido, y cuello de arce. En ambos casos el diapasón es de palisandro con un radio de 20″ (50.8mm), 24 trastes tipo jumbo y decoraciones plateadas, incluyendo una calavera en el traste duodécimo. La escala de los dos modelos es de 34″ (863.6mm).

Ambas variantes incorporan un preamplificador de dos bandas y están equipadas una pastilla Active EMG X P para la posición del cuello y una Active EMG X J para la del puente. Pueden cambiar entre activas y pasivas con el push-pull de la primera perilla, que actúa también como control de volumen. La segunda perilla controla el equilibrio mientras que la última está conectada a un potenciómetro concéntrico para controlar agudos y bajos.

Warwick Rex Brown Signature Custom Shop.

El primero, etiquetado como Warwick Rex Brown Signature Custom Shop, se fabrica en Alemania con una cubierta de 3/8″ (9.525mm) de arce acolchado AAAA y clavijero a juego del mismo material. La cejuela es una Just-A-Nut III de latón y el cuello, que tiene puntos iluminados en el lateral para marcar la posición de los trastes, tiene una juntura al cuerpo oculta. Los trastes son de plata alemana y existe la variante sin trastes, aunque no sé si ésta mantiene los puntos iluminados laterales. El cuerpo tiene un acabado Burgundy Blackburst Transparent High Polish y el preamplificador que incorpora es de Warwick, al igual que el puente de latón y las clavijas (metálicas en este caso). Todas las piezas tienen un acabado de cromo satinado. El precio en el anuncio es de $5,999.

Rockbass Artist Line Rex Brown 4.

El segundo, denominado Rockbass Artist Line Rex Brown 4 se diferencia del anterior en algunos aspectos, como la fijación neck-through del mástil al cuerpo, la chapa de arce flameado AAA o el acabado negro del clavijero con el logo de la marca (una W) pintado en acrílico. También hay diferencia en los materiales de ciertas piezas: la cejuela es de Tedur (un polisulfuro de fenileno lineal) y los trastes de bronce. Por otra parte el puente no es de latón como en el modelo anterior y el preamplificador de dos bandas en este caso es un MEC. Aunque una de las opciones de acabado del cuerpo es la misma que en el caso anterior la apariencia es muy distinta, y existe la variante en color negro sólido. El precio que figura para este modelo es de $1,837.

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Una de las cosas que he podido ver con calma en las semanas pasadas ha sido la charla sobre la creación de la banda sonora de DOOM en GDC 2017 que Mick Gordon dio el 1 de marzo pasado:

Una mirada detallada al proceso de composición, las técnicas de producción y las filosofías creativas tras la infernal banda sonora para la cuarta entrega de la franquicia seminal de los FPS, «DOOM».

El compositor Mick Gordon («Killer Instinct», «Wolfenstein: The New Order», «Need for Speed») [habló] sobre cómo crear una banda sonora para un FPS moderno de alta intensidad que ocupe un lugar descaradamente central, atraiga a los fans y se mantenga fiel a la franquicia.

Cubriendo [temas como] diseño sonoro musical, técnicas de síntesis, aproximación a la composición, música interactiva, mezcla, trabajo remoto y generación de ideas, Mick [charló] sobre los detalles tras la creación de una banda sonora agresiva que engancha al jugador al tiempo que apoya el juego.

La charla se puede ver desde hace unos días también en YouTube con el título DOOM: Behind the Music [01h00m56s] y resulta interesante y entretenida, incluso para un profano en la materia como yo. Gran parte del mérito es el entusiasmo de Gordon al hablar del tema, pero también la abundancia de detalles curiosos para la relativa corta duración de la presentación.

Para empezar está la cadena de efectos que montó para crear los sonidos a partir de señales sinusoidales, cuyo esquema se puede ver en el vídeo anterior:

Esquema de la cadena de efectos montada por Mick Gordon para crear los sonidos de DOOM.

Una de las razones para montar este monstruo fue la instrucción de id Software de no usar guitarras. Otra fue buscar una forma distinta de producir sonidos, empeño que le llevó a rememorar lo que le gustaba de Doom 3. El juego contaba con una pista producida por Chris Vrenna, uno de los miembros originales de Nine Inch Nails. Esto le hizo recordar que NIN salieron de gira con David Bowie, lo que a su vez le condujo a recapitular una anécdota sobre la grabación de «Heroes» y el ingenio del ingeniero Tony Visconti. Resulta curioso, al menos para mí, cómo esto inspiró el diseño del sistema esbozado por el esquema anterior.

También me resulta curioso conocer cómo consiguió saltar la «prohibición» del uso de guitarras experimentando con MORPH de Zynaptiq (previamente diseñado por la liquidada Prosoniq), algo que cuenta en el último tercio de su presentación. El software mezcla sonidos de una manera similar a la técnica de transferencia de estilos aunque aparentemente no se utiliza este método, si se hace caso a la respuesta de Zynaptiq al comentario de Alex J. Champandard en twitter. Sea como sea, Gordon lo utilizó para mezclar el sonido de una guitarra de nueve cuerdas con el de la motosierra del juego.

El instrumento en cuestión era una Schecter Damien Platinum-9 que acabó dando a un amigo suyo en un grupo “heavy”. No sé es si este amigo suyo podría ser Matt Halpern de Periphery, con quien contó para tocar partes de la banda sonora del juego en directo para la edición de 2016 de The Game Awards [04m21s] acompañados de Sascha Dikiciyan (Sonic Mayhem). Lo que sí sé es que en dicha actuación llevaba una Mayones Regius 8 negra que también utilizó en el proceso creativo junto a una Ernie Ball Music Man JP7, por lo que dice él mismo en esta entrevista para Origin Effects.

Las guitarras se pueden ver en acción en el mini-documental de dos vídeos también titulado DOOM: Behind the Music [07m35s] que ponía el año pasado por aquí, hablando del mensaje oculto en la banda sonora de DOOM. Ese es otro tema que también toca en su presentación, señalando que hay otro mensaje oculto en la banda sonora del que nadie se hizo eco. Los que quieran saber de qué se trata pueden saltar directamente al minuto 43 del vídeo.

Por último, por si alguien no ha tenido oportunidad de disfrutar el resultado final de todo lo que cuenta en la charla, se puede escuchar la banda sonora completa de DOOM en YouTube [02h08m13s].

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Hace unos días vi el titular de la noticia que acabo de volver a localizar en BraveWords.com: el taller de trabajos a medida de Fender está utilizando bancos instalados en el Hollywood Bowl entre 1981 y 2013 para hacer los cuerpos de una serie de guitarras, la Front Row Legend Esquire.

Según su ficha, estos cuerpos con forma Esquire son de falso ciprés de Nootka con un acabado satinado, mientras que el cuello es de una pieza de arce serrada en cuartos con forma de “C” ovalada sesentera y lacado con nitrocelulosa tintada. El diapasón también es de arce con un radio de 7.25″ (184.1 mm) y 21 trastes de tamaño vintage. La cejilla es de hueso y tiene un ancho de 1.650″ (42 mm) y el clavijero está equipado con clavijas estilo retro, decoradas con el logo de Fender. Todo el mástil está unido al cuerpo con cuatro tuercas a través del embellecedor de la parte trasera y la longitud de la escala es de 25.5″ (648 mm).

La guitarra está equipada con una única pastilla (Custom Shop Original Blackguard Single-Coil Tele) ladeada en la posición del puente que se controla con dos perillas de latón, una para el volumen y otra para el tono. El puente en sí mismo tiene tres selletas de barril de latón compensadas y las cuerdas con las que sale de fábrica son unas Fender USA de acero niquelado (NPS) de diámetros .010 a .046.

No he visto si lo pone en la página oficial pero en un artículo en L.A. Weekly sobre el luthier del instrumento, Yuriy Shishkov, establece el precio de cada uno de estas guitarras en $12,000.

Con la cantidad de conciertos míticos que tiene que haber habido en el famoso anfiteatro en dicha época, en los casi trece años de esta página parece que sólo lo he mencionado una vez, en 2005, hablando de los Monty Python cantando «Sit On My Face».

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El fin de semana pasado me llegó por más de un canal el enlace a este vídeo de un Alien tocando Iron Maiden [38s]. Aunque no es la primera vez que veo xenomorfos tocando la guitarra me quedé con la curiosidad de saber si el instrumento de dos cuerdas que estaba “tocando” era un cordófono funcional, ya que parece tener una pastilla y un potenciómetro reales. Mi pequeña búsqueda no aclaró mi duda pero sí me mostró un par de ejemplos más de guitarras inspiradas por los diseños de Giger para Alien, en este caso pertenecientes al catálogo de Devil & Sons, una compañía que hace, y cito, guitarras por las que venderás tu alma:

Devil & Sons Xenomorph I.

La Xenomorph I es una Ibanez RG420FBZ a la que se le han añadido un facehugger y un chestbuster esculpidos de resina, vinilo y masilla epoxy y pintados a mano con laca nitrocelulósica. La selección de una Ibanez para este trabajo parece bastante adecuada, aunque sólo sea por ser la compañía que comercializó la RGHRG1 y los dos modelos previos de la serie H. R. Giger.

Devil & Sons Xenomorph II.

A primera vista, la Xenomorph II que fabricaron el año pasado me recordó a este otro modelo aunque el diseño es bastante distinto. De esta variante no dan un modelo de partida, y sólo indican que se trata de un cuerpo tipo Stratocaster y un cuello con una escala de 25.5″ y 24 trastes.

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Cuando murió Prince el año pasado hubo más de un medio de comunicación que se interesó por la misma historia: la de la última guitarra fabricada para el artista de Minneapolis. Se trata de la G1 Purple Special de Gus Guitars fabricada por Simon Farmer en 2007 (mismo año que la KS-336 que mencionaba hace unos días; como siempre, estoy al filo de la actualidad informativa), a quien entrevistaban en abril del año pasado para la sección de cultura de The Guardian [03m28s].

Como señalan en el resumen en Cool Hunting a partir de un artículo de Vanity Fair, la guitarra llegó a Prince a través de Kirk Johnson, batería del artista, que había conocido de la existencia de este instrumento a través de la comunidad de fans de The Purple One. Aunque el fabricante no llegó a hablar con Prince, se sabe que utilizó la guitarra en su último concierto y que un mes antes le encargó otro instrumento, un bajo, de características similares.

Viendo las fotos del instrumento en SWNS no cabe duda que era de su estilo:

Gus Guitars G1 Purple Special y maletín, fabricados por Simon Farmer.
Fotografía de Jobby Sessions de la G1 Purple Special.

La guitarra se puede ver en acción en este vídeo en Facebook para Guitar Collector Magazine [05m2ss].