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El año pasado me fijaba en los acabados de las Jackson Pro Series Rhoads RR24, en los que se podía apreciar la veta de la madera usada para la cubierta. Ahora me entero que, unos meses después, ponían a la venta otro modelo con remate similar diseñado para el guitarrista de Revocation.

[Se trata de una guitarra de] siete cuerdas con escala de 25,5″ (648mm), cuerpo de caoba con cubierta de fresno y cuello de arce de una pieza through-body con refuerzo de grafito y empalme [del clavijero] de tipo pico de flauta [N. del T.: scarf joint, que también podría ser empalme de rayo de Júpiter], proporcionando la máxima estabilidad contra los rigores y estragos de la carretera.

El acabado natural tratado con aceite del cuello ofrece una sensación suave al tocar, mientras que su diapasón de ébano de radio compuesto de 12″-16″ con veinticuatro trastes jumbo está diseñado para pasajes altamente técnicos tocados a la velocidad de la luz: más curvado a la altura de la cejilla para hacer acordes cómodamente, se va aplanando a medida que se sube por el cuello para velocidades incrementalmente más rápidas y amplios estiramientos de cuerda sin trastear.

Jackson Pro Series Signature Dave Davidson Warrior™ WR7.

Lleva unas pastillas DiMarzio Imperium en las posiciones tanto de cuello como de puente, con los controles en una distribución similar a la de las guitarras de Paul Gilbert: el selector de pastillas más cerca de las pastillas y las perillas a continuación, aunque en este caso la de tono es la que está en la parte más externa del cuerpo. Al igual que el modelo que mostraba hace unos años [05m52s], va equipada con un puente Floyd Rose FRT 1000.

Se puede ver a Dave Davidson hablando un poco de esta guitarra [04m46s], que tiene un precio recomendado de venta al público de $1768,69 y, a día de hoy, se puede encontrar en comercios europeos por unos 1180€. También puede que sea la que se ve en el vídeo que puse por aquí el mes pasado.

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Al principio de la entrada del otro día sobre la Lzzy Hale Explorer Dark mencioné otro de los modelos que Gibson ha presentado este año, la Modern Flying V. Leyendo opiniones como la de Glenn Fricker transcrita en Ultimate-Guitar.com, se puede decir que algunas reacciones no han sido muy positivas. No siempre estoy de acuerdo con el ingeniero de sonido canadiense, como cuando comentó sobre el «privilegio femenino» en la música, y su papel de cascarrabias a veces actúa en detrimento de los argumentos que quiere hacer. Eso no quiere decir que no pueda tener razón, y hay precedentes históricos tanto a favor como en contra del futuro éxito de la guitarra.

Gibson Modern Flying V negra (SKU MDVEBPBN1).

El primero lo cuentan en un interesante artículo de Tony Bacon en Reverb. Hace sesenta años, alrededor de marzo de 1958, Gibson incorporó a su catálogo una guitarra que habían anunciado en noviembre del año anterior en la Gibson Gazette: la Flying V. Con un precio de $247.50, igual que una Les Paul Standard y que equivaldrían a unos $2100 en 2018 debido a la inflación, duplicaba los $120 que costaba la Les Paul Junior pero quedaba muy por debajo de los $700 de la Super 400 CES.

Presentación de la Flying V en el catálogo de Gibson de 1958.

El diseño había corrido a cargo de Seth Lover, quién propuso otros dos modelos: la Explorer, cuyos prototipos iniciales hoy en día se conocen como Futura, y la Moderne, que no se llegó a fabricar hasta 1982. Gibson denominó a esta colección las guitarras Modernistas. El resultado fue catastrófico en términos de ventas iniciales:

A lo largo de 1958, Gibson despachó un total de sólo 81 Flying Vs. Esa cifra palidece en comparación con las de los modelos del fabricante más exitosos (e inevitablemente más económicos) en ese año, que fueron la ES-125 (1528 unidades) y la Les Paul Junior (2408 unidades).

Algunas guitarras tuvieron peores ventas que la V [en 1958]. Por ejemplo, la costosa Super 400 CES (30 unidades) o la Explorer […] (19 unidades). En 1959, Gibson vendió únicamente 17 unidades de la V y sólo tres Explorers — y, se miren como se miren, estas cifras señalan un colapso casi completo en el interés por estas chocantes nuevas guitarras.

El modelo se dejó de fabricar en 1959. Evidentemente, ese no fue el final de la historia y se podría decir que tampoco es el principio de la misma. La guitarra sí que tuvo usuarios desde el primer momento.

El más precoz quizás fuera Lonnie Mack quien, según cuenta en el blog de Disc Makers, tenía antepasados nativos americanos [,] se enganchó con el diseño en forma de flecha de la guitarra por representaciones que vio incluso antes de que la guitarra fuera fabricada. La suya fue la séptima guitarra que salió de la cadena de producción, que mandó equipar con un trémolo Bigsby a la tienda de música de Glenn Hughes en Cincinnati. Como dato curioso, es el uso del Bigsby por parte de Mack en su álbum The Wham of That Memphis Man y en la canción «Wham!» la que le dio a la «barra de whammy» su apodo.

Sin embargo, se podría argumentar que el más famoso fue Albert King. Ya fuera porque le era más fácil de dar la vuelta para tocar como zurdo o por cualquier otra razón, los instrumentos que ahora son propiedad de Steven Seagal son una de las señas más reconocibles del guitarrista.

Las Flying V volvieron a fabricarse a partir de 1967, con todo tipo de variantes. Una de ellas es la protagonista de la segunda historia, que cuentan en The Music Zoo y cuentan lo que el lutier Tim Wilson pudo rememorar con Mike Johnson sobre una de las ideas de Perrino.

A mediados de los noventa, Charles Perrino era el director de marketing de Jackson/Charvel. También tenía mucho interés por los temas relacionados con la ciencia ficción y los alienígenas. Un día le describió a su asistente, Mike Johnson, un sueño que había tenido de una «guitarra futurista flotando en el espacio exterior». Como rememora Johnson con el lutier Tim Wilson, Perrino le contó la idea sin un diseño específico y el asistente, quien acababa de conseguir Autocad en su ordenador, se puso manos a la obra.

El cuerpo ahuecado de aluminio, cuya forma recuerda casualmente a la insignia de la Flota Estelar, fue equipado con una pastilla de Tom Holmes porque «la tenían por ahí[,] tenía una cubierta de níquel [y] pensaron que el aspecto molaba», una única perilla en forma de ovni y un puente Gotoh Tune-O-matic. El cuello era de arce y el diapasón de ébano con decoraciones reminiscentes de círculos en cultivos realizadas por Dwight England de Custom Inlay. El clavijero de aluminio, a juego con el cuerpo, llevaba clavijas LSR. De acuerdo con los registros de Jackson, la primera Roswell (RSWL-1) se completó en diciembre de 1995 y se mostró en el NAMM show de enero de 1996.

Lo que iba a ser una pieza de expositor despertó un cierto interés y acabaron fabricando más, en lotes de unos quince o veinte, hasta un total de 123 guitarras de aluminio incluyendo la que llevaron a NAMM. Los cuerpos y los clavijeros eran fabricados por CNC por una compañía llamada Numericon en el Valle de San Fernando, y después eran sometidos a procesos de raspado y anodización. Hacia el final de lo que sería la producción de esta guitarra empezaron a hacerlas de madera, de las que hay diecinueve entradas en el registro de Jackson, incluyendo variantes en la forma y en los acabados. La última listada se registró en enero de 1998.

Recreación de una Jackson Roswell Rhoads.

Desconocía el origen de la guitarra y, por lo que cuentan, le dieron una a Marty Friedman, aunque yo recuerdo haberla visto en el vídeo de «Freak» de Silverchair [03m48s].

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A principios de la década pasada salió a la venta el número 140 de Nintendo Power. La revista tenía una sobrecubierta dedicada y contenía pegatinas temáticas con motivo del lanzamiento de Spider-Man 64. Como se puede comprobar en eBay, llevaba también un cómic de Pokémon y un póster de Warriors of Might & Magic.

Yo nunca he leído esta revista. De hecho, nunca he tenido consola de videojuegos propia, con la salvedad de una Nintendo DS Lite que me compré cuando sacaron modelos más modernos y rebajaron precios, aunque he tenido suerte de estar cerca de gente que sí tenía y me permitía jugar.

De cualquier manera, si la hubiese tenido es posible que hubiese leído con interés los consejos que contenía sobre The Legend of Zelda: Majora’s Mask. Lo que no sé es si me hubiese fijado en el concurso en el que sorteaban tres guitarras hechas bajo encargo, la primera de las cuales se podía encontrar en Reverb como una de las diez guitarras más raras que tenían a finales de marzo del año pasado:

Sorteo de una guitarra en el número 140 de Nintendo Power.

Sobre la fecha de publicación del listado anterior aparecía en Twitter, de donde sale la imagen anterior, el mismo artículo puesta a la venta en eBay con una descripción idéntica en ambos casos, que da un poco más de información sobre la guitarra. Tallada a mano por Dan Lawrence, está basada en la Guitarra de las Olas que aparece en el videojuego. Inicialmente se crearon tres aunque con posterioridad hicieron algunas más, como la que también puede verse en Reverb y que tiene algunas imágenes sin marcas de agua:

Me sigo quedando con las guitarras con acabado de madera de Jackson, que podría acompañar con una púa de la Trifuerza y, con lo mal que toco, probablemente debiera usarlas exclusivamente con cascos adecuadamente decorados.

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A los pocos días de volver a echar un ojo a las guitarras vikingas que mencionaba con el anuncio de la compañía de guitarras de Ola Englund, me llegó un anuncio de Jackson en el que sugerían guitarras «para él» y «para ella». Prefiero pensar que, al no asignar explícitamente modelos a cada categoría, lo que querían transmitir es que cualquiera de las guitarras podría interesarle a los teóricos él y ella por igual. No es muy afortunado que la guitarra con decoraciones rosas esté al lado del recuadro «para ella» pero quizás estoy siendo demasiado malpensado.

Menciono las guitarras vikingas porque el modelo que llamó mi atención en este anuncio fue una guitarra con cuerpo de caoba pero cuya cubierta es de fresno con un acabado veteado:

Jackson Pro Series Rhoads RR24 (Charcoal Gray).

Creo que me gusta más que con el acabado que denominan «natural», en el que sustituyen puente, perillas y otros elementos en negro por sus variantes doradas:

Jackson Pro Series Rhoads RR24 (Natural).

A pesar de eso, estuve curioseando un rato entre el conjunto de guitarras Jackson con acabado natural. No me considero muy extravagante en mis preferencias de guitarra y por eso no creo que sea sorprendente que me llamen la atención estos modelos, aunque la última vez que mencioné guitarras con este tipo de acabado en el que se aprecia la madera sin decorar fue hablando de tres modelos de Epihone con diseños clásicos.

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Veo que en GearGods están haciendo un sorteo de una Jackson X Series Signature Christian Andreu Rhoads RRXT firmada por el guitarrista más un amplificador EVH 5150III 15W LBX con motivo del lanzamiento del próximo disco de Gojira, «Magma».

Si las guitarras de Joe Duplantier tenía un diseño simplificado y orientado a la música metálica, la del señor Andreu ahonda en la misma filosofía. Tiene la forma clásica del estilo Rhoads con características solicitadas por el guitarrista como una pieza neck-through de arce reforzada con grafito, diapasón de radio compuesto y unos únicos humbucker y su correspondiente potenciómetro de control de volumen.

Para participar en el sorteo sólo hay que inscribirse antes del 17 de junio, que es cuando sale a la venta el nuevo disco de los franceses.