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Si hace no mucho hablaba de Freedrum, ayer me topaba con otro proyecto en Kickstarter, denominado JamStack: El primer amplificador de guitarra acoplable que se conecta al teléfono móvil para que puedas tocar la guitarra en cualquier lugar en cuestión de segundos.

El invento aúna varias ideas bastante interesantes. Se trata de un amplificador con un altavoz de 10 vatios que se ajusta al cuerpo de una guitarra convencional —señalan explícitamente que no enganchará bien en una Flying V, pero supondré que no tendrían problema con una Explorer; si hubiese que elegir entre los recientes modelos Ltd. Ed. Korina de Epiphone, por ejemplo— y se puede enchufar a un dispositivo móvil para utilizar aplicaciones de modelado, tocar con pistas de acompañamiento o usar cualquier otro tipo de programa.

El amplificador tiene una perilla de encendido y control de volumen, un botón de bypass de la conexión al móvil y salida para cascos. El móvil se ajusta con un brazo que puede colocarlo en distintas posiciones, ya sea pegado al cuerpo de la guitarra o en perpendicular, para utilizarlo también como pantalla cara al guitarrista. La campaña de financiación todavía durará tres semanas pero ya han superado con creces su objetivo así que, dado este éxito, han decidido añadir emparejamiento Bluetooth de manera que se pueda usar también como altavoz externo.

Un JamStack conectado a un bajo.

Hace ya una temporada demasiado larga que no toco la guitarra pero puedo dar fe de las bondades de los pequeños amplificadores, como el Danelectro HoneyTone que me regalaron. De las aplicaciones de modelado no puedo comentar, ya que no he probado ninguna, aunque sobre el papel me parecen una idea excelente.

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Un poco de rebote, me entero de la campaña en Kickstarter para financiar Freedrum, un proyecto del estudio malmoguiense Block Zero. Cortando, pegando y traduciendo:

Freedrum es una batería virtual que cabe en tu bolsillo. […]

[Se trata de unas pastillas en cuyo interior] hay una PCB con un giroscópio que detecta movimientos y los interpreta como si fueran golpes en una batería. [… Estos] se traducen a [una señal] MIDI [que] se envía por Bluetooth a [una] aplicación que pueda reproducir los sonidos. […] Utiliza el estándar Bluetooth LE MIDI, que ofrece una latencia muy baja.

[…]

Simplemente ajusta los sensores en tus baquetas, sincronízalos con tu teléfono y llévalos donde quieras. […] Freedrum está alimentado por una pequeña batería LiPo de alta capacidad, que puede cargarse por completo en poco menos de una hora y ofrece suficiente potencia para mantener [el dispositivo] funcionando durante siete horas de [uso continuo].

[…]

[Está diseñado] con un único botón que enciende el dispositivo y lo calibra para que puedas empezar a tocar lo antes posible. Incopora un LED sobre el botón que indica los niveles de conexión y batería.

Un dispositivo Freedrum en una baqueta Vic Firth.

El proyecto ha superado el 200% de su objetivo de financiación, aunque la campaña todavía durará catorce días más. Las recompensas para los inversores tempranos hace tiempo que se agotaron, pero siguen estando disponibles las opciones de invertir en un paquete normal de dos sensores por $89 o uno doble con cuatro sensores por $169, que se recibirían en agosto de 2017. Los que busquen cacharrear con le invento pueden invertir $199 en un kit de prototipado que incluye sólo el circuito impreso y un contacto con los ingenieros software del proyecto, con una fecha tentativa de entrega de marzo de 2017.

A pesar de resultar interesante y curioso, creo que seguiré ahorrando para comprarme una batería electrónica para uso casero, como ya dije cuando mencioné Aerodrums.

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Leo en en Kotaku que John Romero, al que todavía muchos asocian con Daikatana más que con Wolfenstein 3D, Doom o Quake, se ha asociado con Adrian Carmack (“el otro” Carmack fundador de id Software) y está buscando $700,000 para financiar su proyecto, Blackroom, en Kickstarter. Lo describen como un shooter visceral, variado y violento que evoca el clásico estilo de juego FPS con una combinación de exploración, velocidad e intenso combate armado.

Todavía no se sabe mucho del diseño del juego, aunque Romero ha sacado un nuevo mapa para Doom (E1M4b) que se puede descargar de forma gratuita, prometiendo el mismo estilo de juego para su nuevo FPS. La fecha de salida tentativa es diciembre de 2018.

No es la primera campaña de Kickstarter en la que participa. Que yo sepa, al menos estuvo relacionado hace unos años con el proyecto Shaker. Lo que sí es novedoso es la presencia de George Lynch, quien estaría a cargo de la banda sonora de un videojuego. Salvando la inclusión de “Breaking the Chains” con Dokken [03m50s] en una de las emisoras de Grand Theft Auto: Vice City Stories, creo que sería la primera contribución de Lynch al mundo de los videojuegos.

A pesar de no ser un seguidor en particular de ninguno de estos profesionales el proyecto puede resultar interesante y espero que salga adelante. La colaboración con Lynch tiene bastante sentido, teniendo en cuenta que las composiciones de Bobby Prince para la música de Doom se inspiraron fuertemente en temas heavy.

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MaKey MaKey es una idea curiosa: un circuito que aprovecha la conductividad de los materiales a los que se engancha para generar señales que pueden ser interpretadas por un ordenador vía USB. El proyecto lleva unos años en desarrollo pero ahora se han tirado a la piscina de la crowd funding con una propuesta en Kickstarter para poder elaborar el producto en sí.

Tecnológicamente, el producto también tiene su encanto: es un PCB con un microcontrolador ATMega32u4 corriendo el bootloader de Arduino Leonardo, lo que sin duda atraerá al público con afinidad por esta plataforma.

A 26 días de cerrar la campaña en Kickstarter ya tienen prometido casi el cuádruple de lo que pedían originalmente. A ver si les sale bien la jugada.