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Yo escribo mal. Me atrevería a decir que escribo MUY mal. Siendo consciente de este hecho, procuro utilizar los recursos que tengo a mano para asegurar que no estoy soltando palabros a diestro y siniestro.

Una de estas referencias es el diccionario de la RAE que tiene una «palabra del día», como se puede comprobar con el enlace anterior. La de ayer, día 22 de enero de 2018, fue reguetón y así lo atestigua esta captura de pantalla. Tenía que ser lunes. Claro que el DRAE reconoce también el anglicismo heavy como adjetivo y sustantivo.

Lo que me lleva a esta reseña de la semana pasada en Merriam-Webster sobre el uso creciente de «metal» como adjetivo. Es anecdótico que su primer uso —que hayan podido establecer hasta la fecha, al menos— se dio en un comentario de 1998 sobre el disco «Volume 8: The Threat Is Real» de Anthrax, igual que el hecho que treinta años antes Barry Gifford había usado la expresión heavy metal para describir el tipo de rock del disco «A Long Time Comin’» de The Electric Flag.

Y esta es la chorrada del día. Ya volveremos en otra ocasión con contenidos mas heavy.

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Puedo dar fe de la cantidad de tiempo que se puede perder poniendo nombre a un grupo de música. Afortunadamente, el aprendizaje automático viene a nuestro rescate, dando lo que será sin duda el mayor paso en el progreso de la inteligencia artificial: el generador de nombres de grupos de metal de Janelle Shane.

La pregunta del día: ¿puede un ordenador aprender a sonar metálico?

Gracias a HellBlazer de http://www.metal-archives.com/, quien proporcionó un conjunto de datos de más de 100,000 bandas, sub-géneros y países de origen, tuve la oportunidad de averiguarlo.

Pasé el conjuto de datos a un entorno de trabajo de código abierto de redes neuronales que había entrenado previamente para generar recetas de cocina, Pokemon, chistes de toc-toc, frases para ligar y hechizos de D&D. Como de costumbre, las instrucciones eran sólo aprender cómo es el conjunto de datos e intentar crear más de lo mismo. Con más de 100,000 entradas a las que hincar el diente la red neuronal consiguió producir resultados que eran… bueno, sorprendentemente metálicos.

Os presento: Nombres de grupos, de momento sin pedir, generados por red neuronal

Dragonred of Blood – Death Metal – Indonesia
Deathhouse – Melodic Death Metal – Brazil
Vultrum – Folk/Black Metal – Germany
Stäggabash – Black Metal – Canada
Deathcrack – Death Metal – Mexico
Stormgarden – Black Metal – Germany
Vermit – Thrash Metal/Crossover,/Deathcore – United States
Swiil – Progressive Metal/Shred – United States
Inbumblious – Doom/Gothic Metal – Germany
Inhuman Sand – Melodic Death Metal – Russia
ChaosWorge le Plague – Doom Metal – Brazil
Inhum the Thorg – Black Metal – Slovenia
Chaosrug – Black Metal – Mexico
Jazzy – Heavy Metal – United States
Sux – Heavy Metal/Hard Rock – Chile
Dragonsulla and Steelgosh – Heavy Metal – Tuera
Verking of the Beats – Thrash Metal/Crossover Thrashcore – Netherlands
Squeen – Doom Metal – Colombia
Death from the Trend – Black Metal – Croatia
Shuck – Death Metal – Israel
Dragorhast – Heavy Metal/Hard Rock – Germany
Verb – Black Metal – Norway
Black Clonic Sky – Black Metal – Greece
Snapersten – Folk/Melodic Black Metal – Italy
Verk – Melodic Death Metal – Sweden
Snee – Thrash/Death Metal – Brazil
Vomberdean – Melodic Black Metal – United States
Suffer the Blue – Death/Thrash Metal – Germany
Sespessstion Sanicilevus – Melodic Death Metal – United States
Sköpprag – Black Metal – Norway
Sht – Symphonic/Heavy Metal – United States
Sun Damage Omen – Symphonic Progressive Metal – France

Hace un par de años mencionaba el trabajo de Karpathy en relación con la composición de música con RNNs y el año pasado por estas fechas dejaba un apunte sobre la generación de pistas de batería con redes LSTM aprendiendo de Metallica.

Yo, por mi parte, doy la bienvenida a nuestros nuevos amos algorítmicos. Podrán diferenciarme de otras formas de vida orgánica porque estaré escuchando cualquiera de los grupos anteriores mientras llevo puesta la siguiente camiseta:

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Visto en BunnyFood.
Visto en TINIESTSHORTS™.

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Hace unos días me pasaban el enlace a un artículo en Lovecraft eZine —de título como el de esta entrada— donde el autor, Benjamin Welton, expone su experiencia y punto de vista personal sobre la relación entre la obra de H. P. Lovecraft y la música metálica. Sin proclamarme un experto en ninguno de las dos materias, sí me atrevo a decir que los caminos de Cthulhu son inescrutables.

Mis primeros recuerdos de Lovecraft están asociados a La llamada de Cthulhu y Posesión Infernal, y más tarde a vídeo-juegos: Alone in the Dark, Shadow of the Comet, Quake, … Ah, ¿hace cuánto que no juego en el E1M8? Aunque puestos a rememorar, ¿cuántas partidas echaría en DM6 con EstepBot? Good times.

Portada de La llamada de Cthulhu, vista en Taringa.

En fin, que me voy por las ramas. La cuestión es que en el artículo se señala la influencia de esta mitología en la música, con especial prevalencia en el heavy metal y derivados. De hecho, señala una recopilación parcial de obras inspiradas por el universo creado por Lovecraft con más de una entrada evidente y otras no tanto. Hasta aparece Vangelis, a quien mencionaba hace algo menos de un año.

Las menciones a Cthulhu en esta página no son abundantes, con lo que tampoco puedo decir que la relación entre música y Lovecraft esté muy presente en mi experiencia, aunque sí diría que es innegable. Quizás debiera explorarla un poco más.

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BINARY METAL [00:02:46]