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El otro día mencioné controladores MIDI y me hizo recordar que poco antes había visto en algún lugar una mención a la Lekholm DM48, una «armónica cromática digital de 12 agujeros y 48 notas». O, más concretamente, un controlador de instrumentos electrónicos en forma de armónica cromática [con] doce sensores de presión independientes[,] sin síntesis de sonido incorporada.

Curioseando por el listado público de contenidos de un directorio de imágenes en el servidor de la página web se pueden ver algún documento gráfico del trabajo del profesor Erik Larsson Lekholm.

No conozco muchos controladores MIDI de viento. Que me vengan a la cabeza en este momento están el Synthophone y la gaita electrónica multitímbrica del ex-presidente de la SGAE, pero seguro que hay muchos más.

También reconozco mi ignorancia del mundo de los músicos conocidos por su habilidad con la armónica. Ahora mismo me costaría recordar el nombre de tres. Uno sería Paul Butterfield, al que conozco por alguna mención de Alice Cooper. Otro sería Sonny Terry, aunque sólo sea por el final de Stroszek. Claro que la mención de esa película me trae a la cabeza el nombre de su protagonista y eso hace que salte a Bruno quien, con todos mis respetos, no creo que sea reconocido por esa faceta. Debería venirme a la cabeza antes Sonny Boy Williamson por la mención en el documental de la BBC Can Blue Men Sing the Whites? pero es evidente que mi neurona va por libre.

También podría haber sido más tangencial. Podría haber pensado en la armónica de Ozzy.

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Viendo el vídeo de ayer de Samantha Fish me acordé del concierto de Seasick Steve en el festival Pinkpop de 2012. Parece ser que ese mismo año Fish compraba en Stogie Box Blues la guitarra de caja de cigarros que sale en el vídeo.

Estuve mirando esta clase de instrumentos un rato, volviendo a toparme con las instrucciones de hace casi 100 años para construir un ukelele con una caja de cigarros, pero al final me despisté —sabía que debería haber girado a la izquierda en Albuquerque— y me topé con algo totalmente distinto: una galería en la página de Cyanguitars de los instrumentos que han hecho para el grupo alemán Lord of the Lost, entre los cuales me llamó la atención este:

Cyanguitars Nora

Inicialmente pensé que era un diseño conceptual pero, por lo que dicen en la página del fabricante, se trata de un instrumento funcional compuesto por un controlador MIDI y un cordófono de dos cuerdas con escala barítona, hecho para Gared Dirge de la banda germana.

Me pregunto si en algún momento alguien que quiera un controlador MIDI con cuerdas resucitará la idea de la SynthAxe.

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Recuerdo haber visto Euphony, un reproductor y visualizador MIDI para la web, hace unos años y quedarme con las ganas de experimentar con la idea de la representación de MIDI con WebGL. Cierto es que al ver los problemas de sincronización en la reproducción de la Rapsodia húngara n.º 2, además de leer el texto que vi unos días más tarde sobre los problemas del sonido con HTML5, me hicieron archivar la idea.

Lo que no consideré fue experimentar en otros contextos, con software especializado en la creación de gráficos trimensionales, como puede ser Blender. Afortunadamente, hay gente con más imaginación y talento que yo que sí tuvo dicha ocurrencia, como es el caso de Andy Fillebrown. Aunque parece que lleva dos años sin publicar nada, su canal de vídeos en YouTube acumula unas cuantas visualizaciones de este estilo:

Visualización de la Rapsodia húngara n.º 2 de Listz, realizada por Andy Fillebrown [08m58s].

Las interpretaciones no son perfectas, a fin de cuentas no dejan de salir de un fichero MIDI, pero con las representaciones animadas resultan casi hipnóticas.

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Un poco de rebote, me entero de la campaña en Kickstarter para financiar Freedrum, un proyecto del estudio malmoguiense Block Zero. Cortando, pegando y traduciendo:

Freedrum es una batería virtual que cabe en tu bolsillo. […]

[Se trata de unas pastillas en cuyo interior] hay una PCB con un giroscópio que detecta movimientos y los interpreta como si fueran golpes en una batería. [… Estos] se traducen a [una señal] MIDI [que] se envía por Bluetooth a [una] aplicación que pueda reproducir los sonidos. […] Utiliza el estándar Bluetooth LE MIDI, que ofrece una latencia muy baja.

[…]

Simplemente ajusta los sensores en tus baquetas, sincronízalos con tu teléfono y llévalos donde quieras. […] Freedrum está alimentado por una pequeña batería LiPo de alta capacidad, que puede cargarse por completo en poco menos de una hora y ofrece suficiente potencia para mantener [el dispositivo] funcionando durante siete horas de [uso continuo].

[…]

[Está diseñado] con un único botón que enciende el dispositivo y lo calibra para que puedas empezar a tocar lo antes posible. Incopora un LED sobre el botón que indica los niveles de conexión y batería.

Un dispositivo Freedrum en una baqueta Vic Firth.

El proyecto ha superado el 200% de su objetivo de financiación, aunque la campaña todavía durará catorce días más. Las recompensas para los inversores tempranos hace tiempo que se agotaron, pero siguen estando disponibles las opciones de invertir en un paquete normal de dos sensores por $89 o uno doble con cuatro sensores por $169, que se recibirían en agosto de 2017. Los que busquen cacharrear con le invento pueden invertir $199 en un kit de prototipado que incluye sólo el circuito impreso y un contacto con los ingenieros software del proyecto, con una fecha tentativa de entrega de marzo de 2017.

A pesar de resultar interesante y curioso, creo que seguiré ahorrando para comprarme una batería electrónica para uso casero, como ya dije cuando mencioné Aerodrums.

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La imagen anterior muestra una batería virtual. O, para ser más exactos, un controlador MIDI basado en movimientos como los que se hacen al tocar una batería. Lo único que requiere, aparte de lo que se muestra en la fotografía, es una PlayStation Eye y un ordenador con el programa adecuado. La cámara hace un seguimiento de los elementos reflectantes y el software traduce los movimientos capturados a los equivalentes sobre una batería.

Aunque hay múltiples vídeos de este invento desde 2014, incluyendo uno con unos cuantos bateristas probándolo en el NAMM del año pasado [00m59s], he visto que este año lo han emparejado con el Occulus Rift como se ve en este vídeo [01m16s].

Se supone que se puede comprar en Amazon por unos 175€, aunque ahora mismo no está disponible, y no parece una mala manera de emular a Rowan Atkinson a la batería. Con todo, creo que seguiré ahorrando para comprarme una batería electrónica para uso casero.