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Un poco de rebote, me entero de la campaña en Kickstarter para financiar Freedrum, un proyecto del estudio malmoguiense Block Zero. Cortando, pegando y traduciendo:

Freedrum es una batería virtual que cabe en tu bolsillo. […]

[Se trata de unas pastillas en cuyo interior] hay una PCB con un giroscópio que detecta movimientos y los interpreta como si fueran golpes en una batería. [… Estos] se traducen a [una señal] MIDI [que] se envía por Bluetooth a [una] aplicación que pueda reproducir los sonidos. […] Utiliza el estándar Bluetooth LE MIDI, que ofrece una latencia muy baja.

[…]

Simplemente ajusta los sensores en tus baquetas, sincronízalos con tu teléfono y llévalos donde quieras. […] Freedrum está alimentado por una pequeña batería LiPo de alta capacidad, que puede cargarse por completo en poco menos de una hora y ofrece suficiente potencia para mantener [el dispositivo] funcionando durante siete horas de [uso continuo].

[…]

[Está diseñado] con un único botón que enciende el dispositivo y lo calibra para que puedas empezar a tocar lo antes posible. Incopora un LED sobre el botón que indica los niveles de conexión y batería.

Un dispositivo Freedrum en una baqueta Vic Firth.

El proyecto ha superado el 200% de su objetivo de financiación, aunque la campaña todavía durará catorce días más. Las recompensas para los inversores tempranos hace tiempo que se agotaron, pero siguen estando disponibles las opciones de invertir en un paquete normal de dos sensores por $89 o uno doble con cuatro sensores por $169, que se recibirían en agosto de 2017. Los que busquen cacharrear con le invento pueden invertir $199 en un kit de prototipado que incluye sólo el circuito impreso y un contacto con los ingenieros software del proyecto, con una fecha tentativa de entrega de marzo de 2017.

A pesar de resultar interesante y curioso, creo que seguiré ahorrando para comprarme una batería electrónica para uso casero, como ya dije cuando mencioné Aerodrums.

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La imagen anterior muestra una batería virtual. O, para ser más exactos, un controlador MIDI basado en movimientos como los que se hacen al tocar una batería. Lo único que requiere, aparte de lo que se muestra en la fotografía, es una PlayStation Eye y un ordenador con el programa adecuado. La cámara hace un seguimiento de los elementos reflectantes y el software traduce los movimientos capturados a los equivalentes sobre una batería.

Aunque hay múltiples vídeos de este invento desde 2014, incluyendo uno con unos cuantos bateristas probándolo en el NAMM del año pasado [00m59s], he visto que este año lo han emparejado con el Occulus Rift como se ve en este vídeo [01m16s].

Se supone que se puede comprar en Amazon por unos 175€, aunque ahora mismo no está disponible, y no parece una mala manera de emular a Rowan Atkinson a la batería. Con todo, creo que seguiré ahorrando para comprarme una batería electrónica para uso casero.

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Para conmemorar el que habría sido el cumpleaños número 201 de Adolphe Sax vamos a por algo un poco distinto.

En algún momento un suizo llamado Martin Hurni decidió que sería buena idea crear un controlador MIDI a partir de un saxofón, cosa que llevó a la práctica, creando así el Synthophone:

Martin Hurni Selmer Super Action 80 Synthophone visto en la página de Bob Hunt.

Al igual que la SynthAxe que mencioné por aquí el año pasado, este controlador nace en los años 80, aunque en este caso parece que sigue en producción. Según la página del producto no produce ningún sonido acústico, a pesar de que la electrónica está integrada en el cuerpo de un saxofón alto Yamaha YAS-280 para mantener así la técnica de embocadura y digitación de un saxo convencional:

Curiosamente existe una patente de Yamaha presentada en Junio de 2008 para un instrumento musical híbrido de viento y el sistema electrónico que contiene, aunque no he conseguido localizar un producto de estas características en su catálogo.

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Confieso que mi reacción inicial ante este invento de Robin Sukroso es la misma que la descrita en Guitar Noize: fundamentalmente de escepticismo. Igualmente, creo que la demostración [01m20s] del ACPAD ilustra muy bien las posibilidades de este controlador. Me gustaría verlo en manos de Jon Gomm tocando “Passionflower” aunque sólo fuese por curiosidad, porque ese tema es perfecto sin más acompañamiento.

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Veo el otro día en Hacker News una reseña de un proyecto denominado Pianette / “Sound Fighter”, cuya descripción abreviada es:

Transformamos dos pianos de pared en controladores para una Playstation 2 utilizando piezos adaptados, Raspberry Pi B+ y varias Arduino Uno, y creando un firmware específico en Python 3 para asociar un estilo clásico de tocar el piano a acciones de Street Fighter Alpha 3, incluyendo combos y cosas por el estilo.

Este resumen no hace justicia al trabajo que han realizado. También es cierto que se pueden tener opiniones bastante dispares sobre el resultado pero no deja de ser un proyecto interesante. Además, me recuerda un tanto a un diseño de camiseta que vi hace unos años.

También trae a la memoria el Tekken Piano [03m28s] visto en Geekologie hace algo más de un año, aunque este era un proyecto menos elaborado:

El piano envía una señal MIDI que es transferida a una Arduino. Según la señal, la Arduino dispara transistres que, a su vez, disparan las entradas en un PCB Paewang (el circuito impreso de un joystick). El Paewang está conectado a una Xbox360 (también lo puedes usar en una PS3).

Como precisaban en su momento en N2G, el juego es Tekken Tag Tournament 2 y el circuito salió de un Datel/Joytron Paewang Revolution.

Pero no son casos únicos.

Ambos proyectos tienen características en común con otro visto en Gamasutra a finales de 2013 denominado Doom Piano [01m33s]. Estuvo expuesto en la Eurogamer Expo 2013 y se presentó en el Virgin Media Game Space de Londres, siendo uno de sus organizadores co-autor del experimento. Según un mensaje en su cuenta de twitter el juego está “controlado por un piano, tres I-PAC y un montón de cableado.