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Gracias a Al llego a la galería en Behance titulada «Stephen King’s Stranger Love Songs»:

Stephen King es un uno de los autores más influyentes de horror, ficción sobrenatural, suspense, ciencia ficción y fantasía. Su oscura y retorcida imaginación ha sido crucial dando forma a la cultural popular contemporánea desde finales de los años 70, cuando sus novelas fueron descubiertas por primera vez por cineastas como Stanly Kubrik y Brian De Palma, hasta fechas más recientes con series de televisión modernas como Stranger Things homenajeando su brillante influencia y su monumental contribución a la cultura pop.

Esta serie imagina un universo alternativo donde algunas de las canciones sobre corazones rotos más desesperadas y trágicas de los años 70 y 80 fueran novelas escritas por Stephen King. El concepto es echar una mirada al lado oscuro del amor a través de la lente de la cultura popular, poniendo en juego aspectos retorcidos de estas historias clásicas con el significado original de kas canciones, que pueden ser completamente subvertidas y enfatizadas de manera extraña, rindiendo a su ve tributo al diseño clásico de las portadas originales de los libros.

El resultado es el siguiente:

A toda esta serie sólo le pongo una pega.

Me gusta lo suficiente el trabajo de Butcher Billy como para que le haya mencionado por aquí al menos una vez al año desde 2014. Parte de su encanto reside en las obras que, siendo mezclas y re-interpretaciones, rinden homenaje claro a las fuentes de inspiración.

Sin embargo, creo que las referencias no son tan claras en este caso y que hubiera sido un buen gesto indicar el origen del material que ha utilizado, en los casos que no son de elaboración propia. Por ejemplo, la portada con las letras de «Every Breath You Take» está compuesta en gran parte por una imagen especular de la que se utilizó para el material promocional de Black Sunday:

Póster de la película de 1960 «Black Sunday».

Es la misma imagen que se ve con un esquema de color distinto, entre otros muchos casos, en el steelbook de la película en Blu-ray editada por Arrow hace tres años.

La imagen del póster anterior, sacada de esta entrada en AnimationResources.org, me lleva a otra cuestión. Butcher Billy comercializa este material en distintos formatos, con al menos uno de los productos incluyendo la obra derivada señalada. Por otro lado, en la esquina inferior izquierda del póster hay una marca de copyright de 1961 y, aunque cuesta leerlo, a la derecha se puede ver un texto indicando que el propietario del material era la National Screen Service Corp. La imagen estaría en el periodo cubierto por la duración de los derechos de propiedad intelectual en los EE.UU., salvo que no se hubiera renovado el copyright.

Tengo mis opiniones sobre las leyes de propiedad intelectual pero he reconocer que conozco menos del tema de lo que me gustaría. Por eso me viene al pelo —y casa bastante bien con el tono de esta entrada en general— este vídeo titulado «Night of the Living Dead – Horrors of Copyright» [07m01s].

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Hoy es el Día de la Toalla, en honor a Douglas Adams. Dada su afición por la guitarra, algo que se me pasó precisar en el breve apunte que hice sobre el señor Adams y la música, he estado apunto de volver a poner la actuación de Danny Gatton en Austin City Limits en 1991. El porqué de poner ese vídeo y no el del mismo Douglas Adams tocando con Pink Floyd [07m08s], por ejemplo, se debe a la fecha y a lo que hace el guitarrista estadounidense a partir del minuto veintidós. Véanlo, no tiene desperdicio.

Con todo, al final me pareció más interesante colgar esto:

La foto anterior muestra a un joven Neil Gaiman en una entrevista con Adams, y es una versión a mayor resolución y ligeramente recortada de la que Gaiman puso en su tumblr hace unos años junto al siguiente texto (traducido libremente):

Douglas Adams y yo, en octubre de 1983, de cuando yo era una Periodista de 22 años. Esta es una Polaroid de prueba que Henry el fotógrafo me dió, tomada mientras hacía pruebas de disparos. Me alegra tenerla aún.

(Esto era cuando yo llevaba ropa colorida y también de cuando fumaba. Y usaba gafas tintadas porque pensaba que me hacían parecer mayor.)

Douglas está tocando a la guitarra la canción de Marvin, el Androide Paranoide, “How I Hate The Night” pero ya no se le puede oír cantar. Fue hace demasiado.

Según Gaiman, este encuentro con Adams fue el catalizador de su carrera como escritor e impulsó la creación del texto que llevaría a su colaboración con Terry Pratchett en «Buenos presagios». Por cierto, parece que finalmente tendremos una serie de televisión basada en este libro y se podrá ver el año que viene en Prime Video, la misma plataforma en la que ya están disponibles los cuatro primero capítulos de otra serie basada en un libro de Gaiman, «American Gods». Aunque todavía no he disfrutado de esta preciosa edición que me han regalado sin merecerlo, he empezado a ver la serie y me está resultando entretenida.

Y, viendo que me voy por las ramas y por volver al tema que me ocupaba, voy a cerrar con otro juego de palabras, algo más elaborado que el del martes pasado y atribuido a Douglas Adams:

You can tune a guitar, but you can’t tuna fish. Unless of course, you play bass.

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Chorrada del día (con algo de retraso) vista en Twitter:

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The Dark Side of the Covers”, una galería de portadas de discos re-interpretadas con otra perspectiva. Viendo el número de etiquetas que he puesto creo que debería haber hecho como en la entrada de los grupos de las galaxias y no indicar los nombres de los álbumes.

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Un par de imágenes, la primera de las cuales es obra de Storm Thorgerson y vi por primera vez en mi vida en la crónica de Javi del concierto de Roger Waters. Buscaré tiempo para leérmela con calma pero no me podía resistir a poner la imagen 😀 .