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Leo en un artículo en Skynet & Ebert descubierto vía Hacker News:

Tras sesenta años de estudio llegamos al sentido común: a medida que la gente se hace mayor deja de mantenerse al día de la música popular. Ya sea porque las obligaciones de paternidad y carreras dejan menos tiempo a la cultura popular, o simplemente porque han sucumbido al “congelamiento del gusto”, a partir de una cierta edad los fans de la música aparentemente llegan a un punto donde sus gustos han “madurado”.

En el artículo describen cómo, utilizando datos usuarios estadounidenses de Spotify y enriqueciéndolos con la información de Echo Nest, llegaron a datos representables de la siguiente manera:

The Coolness Spiral of Death: Currently-popular artists lie in the center of a circle, with decreasing popularity represented by each larger ring. As users get older, they “age out” of mainstream music.

Los datos obtenidos son curiosos, aunque no sorprendentes, y merece la pena echarles un ojo.

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Aunque Matt Brailsford dejó un vídeo de su servidor integrado con Spotify en carcasa retro [01m27s] allá por febrero de este año, yo no me he enterado de este peculiar proyecto hasta que le han dado algo de atención en CNET.

Las “tripas” del cacharro está ocupadas por una Raspberry Pi, un lector NFC y un pequeño amplificador. En la Raspberry Pi la salida de audio va al amplificador, que está controlado por el potenciómetro de volumen de la carcasa, mientras que sus pines GPIO están conectados a micro-interruptores pegados a los botones de control de reproducción.

El software de la placa es una versión adaptada de MusicBox, que ya tiene integración con Spotify, con unos módulos hechos a medida tanto para reconocer las pulsaciones de los botones como para la lectura de etiquetas NFC. Las cintas sólo actúan como recipiente de dichas etiquetas, identificando cada una una lista de reproducción en particular.

El resultado no deja de ser una curiosidad, aunque ingeniosa.