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Hace poco leí el artículo «24/192 Music Downloads are Very Silly Indeed«, que comienza de la siguiente manera:

Articles last month revealed that musician Neil Young and Apple’s Steve Jobs discussed offering digital music downloads of ‘uncompromised studio quality’. Much of the press and user commentary was particularly enthusiastic about the prospect of uncompressed 24 bit 192kHz downloads. 24/192 featured prominently in my own conversations with Mr. Young’s group several months ago.

Unfortunately, there is no point to distributing music in 24-bit/192kHz format. Its playback fidelity is slightly inferior to 16/44.1 or 16/48, and it takes up 6 times the space.

There are a few real problems with the audio quality and ‘experience’ of digitally distributed music today. 24/192 solves none of them. While everyone fixates on 24/192 as a magic bullet, we’re not going to see any actual improvement.

Aunque el artículo tiene ya unos años creo que merece la pena echarle un vistazo. En él, el autor desarrolla los fundamentos que apoyan estas aseveraciones de una manera, a mi entender, sólida y convincente. El texto tiene suficientes ejemplos y referencias para sustentar la opinión sintetizada al principio y permitir elaborar una propia, empezando por el principio.

Dibujo de un corte transversal de la cóclea y diagrama esquemático de la respuesta de los estereocilios.

Mi conclusión previa es que el formato de 24bit/192kHz tiene sus usos, con sus ventajas y sus inconvenientes. No por tener más bits o un mayor rango de frecuencia el sonido es mejor, especialmente en los casos de distribución y reproducción, donde incluso puede crear problemas adicionales. Con todo, tendría que valorar los argumentos a favor del formato y ver si tienen el mismo peso.

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Martes y Trece - Música de ayer y hoy []

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Estos días he podido retomar mi afición por los videojuegos. Aunque no han sido juegos de ultimísima generación sí que he cumplido con mi propósito de actualizarme un poco.

Propósito que se ha visto descartado cuando me han pasado un enlace a un artículo titulado «De cantantes famosos a protagonistas de videojuegos raros«. Se trata de una galería recopilatoria con entradas tan destacadas como esta:

Los más jovenes os preguntaréis «¿Quién es esa moza ligeramente estrábica (porque en lo primero que me he fijado es en sus ojos, en serio, de verdad, no te rías)?», mientras que las personas más entradas en años probablemente habrán dicho «¡Mira, la Sabrina!» Alguno probablemente no haya ni necesitado leerlo en la imagen, o ni siquiera ha visto que el nombre estaba ahí.

Y con ella comienza un desfile de éxitos y no-tan-éxitos de las distintas eras de los videojuegos. Recuerdo haber jugado a alguno de ellos o al menos haber visto alguno al pasar por delante de más de un local de recreativas. A más de uno se puede jugar con emuladores, incluso dentro de páginas web, aunque el factor nostalgia no es suficiente como para que deje de jugar al Arkham City (sí, llego un par de años tarde, lo sé). Bueno, quizás una partidita al Moonwalker