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No se puede decir que tenga un sentido del humor muy selectivo pero sí que tenga ciertas debilidades o preferencias humorísticas. Una de ellas son los juegos de palabras, especialmente los que están ilustrados, incluso aquellos que son muy tontos, como el del bonito del norte. Por eso me encantó encontrar los chistes malos de Miguel Bustos que publica en Instagram, como estos:

Me recuerda un poco a lo que publicaban hace años en humor tonto para gente inteligente.

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Al hilo de la chorrada del otro día, tengo que volver a decir que por lo general no me gustan las redes sociales como se conocen hoy en día. Cuando tuve acceso a los BBS su uso estaba en decadencia y los espacios que yo conocía para compartir información o interactuar con gente afín eran canales temáticos de IRC. Gracias a estar en Eurielec me metí directamente a crear mi propias páginas web, así que cuando llegaron cosas como myspace y similares no vi que aportaran nada que me interesara. En los primeros años de facebook sí que me interesé por volver a contactar con gente que no veía en mucho tiempo, pero tampoco conozco a tanta gente y abandoné la plataforma. Ahora sólo entro para felicitar cumpleaños que tengo apuntados de aquellas personas a las que no tengo localizadas de otra manera.

A pesar de todo esto, sí que uso una red social casi diariamente: WhatsApp. Y no, no lo considero un programa de mensajería instantánea ni lo uso por preferencia. Para ambas cuestiones elegiría Signal o, en su defecto, Telegram, pero soy realista y pragmático: tengo menos contactos que usen estos programas. Así que procuro ser consciente que lo que uso no deja de ser un servicio propiedad de Facebook, Inc. con todo lo que eso puede suponer.

Esta perorata viene motivada por una típica pelea verbal en un grupo de WhatsApp de la que fui testigo el fin de semana. Paradme si ya lo habéis oído antes: igual que los políticos en twitter, una o varias personas reducen lo que debería ser una discusión inteligente a soltar dos o tres frases de opinión a modo de eslogan, desafortunadamente, no con eróticos resultados [].

La situación me recordó que en algún momento había apuntado algo que todavía no había dejado caer por aquí: Lamest edit wars. Esta página de la Wikipedia recopila en clave de humor las guerras de ediciones más patéticas, centrándose unas cuantas en canciones, compositores, grupos y otros elementos musicales. La lista es tan hilarante como triste, por lo patéticas que resultan algunas discusiones:

Franz Liszt
Nacido en lo que entonces era Hungría pero que ahora es parte de Austria, de padres de etnia alemana cuyas familias habían vivido en Hungría durante mucho tiempo, todos creíamos que era de cultural general que Liszt reivindicaba Hungría como patria y húngaro como su nacionalidad. Em, ¿o no? ¡A escena la más grande y mordaz guerra de los últimos tiempos! Afortunadamente, se confinó a la página de discusión, pero menuda página de discusión. ¿Cuál era el nombre real de Listz, Franz o Ferenc? (De hecho, era Franciscus). Si era tan patriota húngaro, ¿por qué no luchó en la guerra de independencia de 1848? Sí era realmente húngaro, ¿por qué su música de estilo «húngaro» está basada en música gitana? Si realmente pensaba que era húngaro, ¿por qué pasó tanto tiempo en Francia? ¿Por qué no pudo escribir mejores letras para la Kronungslied? ¿Cuál es la relevancia de las octavas de la mano izquierda al estilo de Chopin en Funerailles, Octobre 1849? ¿A qué suceso de octubre de 1849 hacía referencia, el aplastamiento de la rebelión húngara o la muerte de Chopin? ¿O era a la publicación del poema grosero de Heinrich Heine sobre él? ¿Por qué no pudo aprender a hablar húngaro mejor? ¿Le gustaba el gulash? ¿Podía bailar las csárdás? Esta farsa se veía acrecentada con la apariencia ocasional de trolls anónimos que insitían que Listz era, de hecho, eslovaco.
Este Listzt está incompleto; puedes ayudar a Wikipedia intentando no expandirlo.

Fotografía de Franz Liszt tomada en marzo de 1886. Autor: Nadar. Fuente: Wikipedia.

Estoy por unirme a la conversación, preguntando si le gustaban más los gatos o los conejos. Yo me decanto por los gatos.

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Unos días atrás una amiga me hizo descubrir que hace diez años que tengo una cuenta de Twitter, hasta ese día con 0 twits, siguiendo a 0 cuentas y con 0 seguidores. Algunos de esos contadores siguen y seguirán a cero. Probablemente esto sea lo más adecuado ya que otro amigo mío me pasó algo que él no iba a re-twitear, con bastante buen criterio, mientras que yo lo hubiese compartido porque tengo un sentido del humor bastante simple.

Como este dominio es de uso casi exclusivamente personal, lo dejo por aquí y así no se tropieza ningún incauto con esto:

Bonito del norte. Fuente: TORTILLO™ (@EresMuyGracioso) en Twitter.

Hala, otra chorrada al bote.

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Aunque hablo bastante de videojuegos tengo un profundo desconocimiento de máquinas recreativas. Puedo recordar ciertos gabinetes de principio-mediados de los noventa, más por verlos que por jugar. Recuerdo algún que otro juego de lucha como Shogun Warriors o Virtua Fighter, además de los famosísimos Street Fighter II y Mortal Kombat. De este último me parece recordar ver a varios chavales rodeando la máquina mientras uno o dos jugaban, para pasar el tiempo de espera en la entrada de lo que creo que era el ahora inexistente Laser Quest que estaba en el n.º ¿100? de la calle London de Reading, aunque puede que esté mezclando memorias de sucesos distintos.

Lo que no encuentro en ninguna de mis pocas memorias de máquinas recreativas es haber visto, ni de pasada, es Revolution X, un juego con el siguiente argumento:

En 1996, los Estados Unidos bajo la dictadura de la Nación del Nuevo Orden (New Order Nation, o NON), dirigido por la dominatriz Helga, ha declarado la guerra contra la cultura de la juventud y prohibió los vídeo juegos, música, televisión y vídeo. A medida que la banda Aerosmith está de gira en el X-Club de Los Angeles, son capturados por las tropas y deben ser rescatados.

El punto de unión más evidente con MK es que ambos títulos fueron desarrollados y publicados por Midway Games con dos años de diferencia. Sin embargo, a mí me parece más interesante Helga, la líder del NON en Revolution X cuya imagen adornaba los laterales de los gabinetes.

Hay que tener mucha vista, incluso sabiendo de quién se trata, para reconocerla. Curiosamente, en este lista de vídeos de cómo se hizo [] sólo me ha parecido verla de esa guisa poco antes del tercer minuto del primer vídeo, durante apenas un segundo y a través de un monitor. Mientras tanto, a su aspecto como el otro personaje que interpretaba de «chica en bikini rosa» se le presta más atención.

Pero me estoy yendo por las ramas. La cuestión es que esa mujer es Kerri Ann Hoskins, modelo y actriz que ya figuraba como animadora en el también mítico NBA Jam antes de poner firmes a las tropas con un aspecto reminiscente a Terminator que lucía en revistas y material promocional.

Su siguiente trabajo con Midway la llevó a tomar el papel de Sonya Blade en Mortal Kombat 3, personaje interpretado por Elizabeth Malecki en la primera entrega de la serie y del que la señorita Hoskins se haría cargo en múltiples ocasiones.

Kerri Hoskins como Sonya Blade en la realización de Mortal Kombat 3, en 1994. Fuente: YouTube [] y YouTube [].

Con este historial de trabajos no me extraña que algunos la definan como la musa de Midway.

Los que tengan curiosidad por la historia de Revolution X y sus adaptaciones a otras plataformas pueden ver este vídeo [], que es por el que conocí de su existencia.

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Aparte del miedo y la incertidumbre de la situación actual, hay gente que no lleva muy bien el confinamiento doméstico. Dado que tener que quedarse en casa es probablemente la menor de las inconveniencias —de todas las desdichas posibles en estas circunstancias— intentemos tomarlo con algo de humor. Esto me llegaba gracias a Langas:

Diseño de cartel de festival de encontrado en Redbubble.

Para ponerlo al lado de este otro.