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Puede que descubrieran que Stevie Wonder no es ciego y dejaran de hacer caso a eso de «si bebes no conduzcas». Sea la causa que sea, no hace falta ser un lince para notar que son prevalentes en el rap como símbolos de estatus.

No es algo a lo que preste atención especialmente pero el otro día lo vi mencionado de forma anecdótica en uno de los vídeos de The Science of Well-Being de la Universidad de Yale. En él señalan dos recuentos, ninguno especialmente reciente, el primero de los cuales se centra en las marcas y modelos de coches que aparecen en las letras catalogadas en Rap Genius. A pesar de no saber distinguir entre dos vehículos de automoción salvo por el número de ruedas, el análisis me parece interesante aunque sólo sea por el tamaño del conjunto de datos.

Marcas y modelos de coches en las letras de canciones de rap entre 1995 y 2014, sacadas de Rap Genius.

El segundo parece que parte de una muestra mucho más reducida, contando las menciones a bebidas alcohólicas en canciones de veinte raperos, cuya infografía correspondiente se puede ver todavía en la Wayback Machine. Quizás resulta estadísticamente menos revelador pero no por ello deja de ser curioso. Mi conocimiento de bebidas alcohólicas es marginalmente superior al de coches, lo cual quiere decir que reconozco algunas cervezas y otras bebidas si llevan el sello de algún grupo de música que reconozco, como me pasó con los rones de Motörhead y Judas Priest.

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El otro día vi en Hacker News un texto de Andrew Gelman, profesor de la cátedra Higgins de Estadística en la Universidad de Columbia, analizando los resultados de un estudio del año 2000 titulado Orchestrating Impartiality: The Impact of “Blind” Auditions on Female Musicians de Claudia Goldin (Departamento de Economía, Universidad de Harvard) y Cecilia Rouse (Woodrow Wilson School, Universidad de Princeton). Este análisis viene a su vez motivado por la crítica de Jonatan Pallensen a la interpretación «popular» de los datos de dicho estudio.

Aparentemente, este estudio se suele citar atribuyéndole unas conclusiones mucho más categóricas que lo que dicen las autoras. En sus propias palabras (traducidas):

Las mujeres tiene unos 5 puntos porcentuales más de posibilidad de ser contratadas que los hombres en una audición completamente ciega, aunque el efecto no es estadísticamente significativo. El efecto es nulo, sin embargo, cuando hay una ronda de semifinal, quizás como resultado de los efectos inusuales de la ronda de semifinal. El impacto para todas las rondas es de aproximádamente 1 punto porcentual, aunque los errores estándar son grandes y, por lo tanto, el efecto no es estadísticamente significativo.

Pallensen recalca este punto mientras que Gelman refuerza el hecho de que los resultados no dan para unas conclusiones en firme. Segúna estas personas, con los datos del estudio no se puede decir que haya un efecto, el contrario o ninguno en absoluto, al menos de una manera mensurable y relevante estadísticamente hablando.

Esto no quiere decir, evidentemente, que se deban descartar las audiciones a ciegas como método para minimizar la influencia de prejuicios en el proceso. Mi sensación es que probablemente sea una de las formas más equitativas de realizar una selección. Parece lógico pensar que eliminar factores como la apariencia lleve a un resultado más imparcial. Y, hasta que alguien demuestre lo contrario, no creo que perjudique a los candidatos.

Quizás alguien con más conocimientos de análisis de datos podría verificar tanto el estudio original como las críticas que le hacen.

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Leo en un artículo en Skynet & Ebert descubierto vía Hacker News:

Tras sesenta años de estudio llegamos al sentido común: a medida que la gente se hace mayor deja de mantenerse al día de la música popular. Ya sea porque las obligaciones de paternidad y carreras dejan menos tiempo a la cultura popular, o simplemente porque han sucumbido al «congelamiento del gusto», a partir de una cierta edad los fans de la música aparentemente llegan a un punto donde sus gustos han «madurado».

En el artículo describen cómo, utilizando datos usuarios estadounidenses de Spotify y enriqueciéndolos con la información de Echo Nest, llegaron a datos representables de la siguiente manera:

The Coolness Spiral of Death: Currently-popular artists lie in the center of a circle, with decreasing popularity represented by each larger ring. As users get older, they “age out” of mainstream music.

Los datos obtenidos son curiosos, aunque no sorprendentes, y merece la pena echarles un ojo.

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Tras verlo en más de uno de los elementos compartidos en Google Reader de amigos y conocidos y en un porrón de sitios más (igual que el vídeo de los pájaros «tocando» la guitarra [01m58s]) no me puedo resistir a la tentación de mencionar yo también a chartingthebeatles.com: «An open collaborative project exploring the music of the Beatles through information graphics.»


Imagen sacada de aquí.

El sitio todavía está en construcción pero ya se pueden ver algunas muestras en el grupo de flickr correspondiente (donde también figura el diagrama de flujo de «Hey Jude»), aunque los trabajos más llamativos probablemente son los de la página de Michael Deal.

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A pesar de no tener las piezas del ordenador nuevo todavía, esta semana dispongo del portatil de mis padres para tener cubierto mi hábito de pasarme el día entero delante de un ordenador. De modo que, mientras sigo esperando la llegada de los componentes, intentaré mantener la costumbre de publicar alguna tontería todos los días.

Aunque hace tiempo que dejé de seguir las publicaciones diarias de Boing Boing sí que echo un vistazo de cuando en cuando. El otro día (antes de que reventase mi ordenador), en una de esas visitas esporádicas, me topé con una entrada curiosa con una imagen similar a la que acompaña este texto que me llevó a descubrir Fleshmap:

Fleshmap is an inquiry into human desire, its collective shape and individual expressions. In a series of studies, we explore the relationship between the body and its visual and verbal representation.

Una de las obras de este sitio está centrada en distintos estilos musicales:

Based on a compilation of more than 10,000 songs, the piece visualizes the use of words representing body parts in popular culture. Each musical genre exhibits its own characteristic set of words, with more frequently used terms showing up as bigger images. The entrance image shows how many times different body parts are mentioned; the charts for each genre go into more detail, showing the usage of different synonyms for each part.

Echando un vistazo rápido no he conseguido encontrar ningún listado de las obras consideradas