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Con las rebajas de Steam habiendo dejado mi cartera echa fosfatina cuento con tener juegos para alimentar mi redescubierto vicio durante una temporada laaaaarga. Por ello, y porque tampoco tengo mucho tiempo para jugar, no tengo ninguna prisa en comprar Max Payne 3. Sin embargo, los que lo están jugando parece que lo están disfrutando bastante, y no sólo por el bullet time:

Hot damn, am I enjoying Max Payne 3. Though… well, “enjoying” might be the wrong word for it, you know? It has me in a vice-grip, and every time I play I find myself locked in a tense, curse-shouting battle with the deadly enemies inside of my Xbox 360. […]

HEALTH, a Los Angeles-based four-piece, provided all of the music that pulses beneath each of Max Payne 3‘s many action scenes. Their music is never overly cinematic or dramatic; rather, it’s dark and driving, with few peaks or valleys to break up the dirge. It’s the music of drug-addled hangovers, of splitting headaches and metallic stink. It is, in many ways, the music of death. It’s perfect for Max Payne 3. […]

El texto anterior está sacado de un artículo leído en Kotaku y me da un argumento más para buscarle un hueco al juego. Aunque quizás debería volver a jugar a los dos primeros otra vez, porque intento acordarme de la banda sonora de esos juegos y no recuerdo nada. No sé si tendrían música siquiera pero los dos me gustaron mucho.

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